Elena
Milián Salaberri
La Habana, 20 ene (AIN) Mientras Haití conmueve al planeta desde el
terremoto del día 12, seguido de fuertes réplicas, la comunidad internacional rechaza la
presencia militar yanqui en la nación caribeña y clama ayuda para ese pueblo.
La Mesa Redonda informativa de la televisión y la radio cubanas
informó de la presencia hoy en tierra haitiana de unos seis mil soldados yanquis, cifra
que se estima podría ascender en las próximas jornadas a 10 mil, lo cual ha generado el
repudio de múltiples naciones y organizaciones internacionales.
El gobierno francés dijo a la ONU que "es el momento de ayudar
y no de ocupar el país", e incluso la Unión Europea, como bloque regional ha
instado a ese organismo para que defina cómo se distribuye la asistencia humanitaria,
ante los obstáculos puestos por los militares de EE.UU para aterrizar con los
cargamentos.
En tanto el mundo se solidariza con Haití, donde la cifra de
muertos hallados y sepultados es de alrededor de 80 mil, y se calcula 200 mil víctimas
fatales. Cuba ha dispuesto en la nación asolada centenares de trabajadores de la salud,
cuya labor ha sido reconocida por medios extranjeros como la CNN, en contraste con la
actitud del imperio.
Panelistas del programa televisivo destacaron que en el momento del
primer terremoto 300 colaboradores cubanos del sector ya prestaban servicios asistenciales
en el
vecino país, y tras los sucesos del martes 12, llegaron a Puerto
Príncipe 450, además de 400 galenos haitianos formados en la mayor de las Antillas.
Asimismo, en medio de réplicas como la de hoy de 6,1 grados,
avanzan en la creación de hospitales provisionales, dotados de tecnología de punta, de
los cuales pondrán once
en funcionamiento, si bien ya esos especialistas, de conjunto, han
atendido a más de 10 mil personas.
Paradójicamente, el gobierno norteamericano que tilda a Cuba de
"terrorista" ofrece una imagen grotesca al mundo, cuando lanza desde
helicópteros los alimentos a la población haitiana para crear el desorden y así
justificar su presencia militar, indican despachos de prensa citados en la mesa redonda.
Un llamado a la sensatez y a la sensibilidad urge en el caso de
Haití, en momentos en que el gobierno carece de recursos y de operatividad para enfrentar
la situación, pues
la mayor parte de los expertos nacionales en esos casos, fallecieron
y la infraestructura quedó devastada.
La Mesa redonda hizo énfasis en la abrumadora cantidad de niños
que quedaron huérfanos, así como en las cifras de personas mutiladas, ante las
amputaciones requeridas para su supervivencia, realidades de impacto en el futuro
inmediato del país, también destruido en su arquitectura.
Amenazas de éxodos masivos ante el hambre y la sed; terror vive hoy
ese pueblo, aunque la vida también puede brotar de los escombros como demostró el
rescate hoy de una niña de once años, viva bajo las ruinas de su casa derribada por el
temblor de más de siete grados, el día 12.