Joaquín Rivery Tur
Servicio Especial de la AIN
La escena de los soldados norteamericanos en pleno desembarco en las
ruinas del palacio presidencial de Puerto Príncipe, mientras miles de cadáveres
permanecen insepultos en la capital haitiana, han despertado críticas, por lo que muchos
la califican como ocupación militar.
Washington optó por enviar miles de soldados a la patria de
Toussaint Louverture en lugar de médicos y socorristas, como hacen Cuba y otros países,
y se preocupó primero por controlar el aeropuerto internacional, dificultando la llegada
de la ayuda internacional.
Aunque luego los norteamericanos dijeron lo contrario, Hillary
Clinton, jefa de la diplomacia de la nación norteña, anunció que Estados Unidos estará
en Haití hoy, mañana y siempre.
Incluso los gobiernos de Francia y Brasil se vieron en la necesidad
de protestar públicamente por la actitud del Comando Sur norteamericano de entorpecer la
llegada de los aviones de esos países con ayuda para la población.
La ocupación del aeropuerto, el despliegue de tropas en los
alrededores del palacio presidencial y las declaraciones oficiales norteamericanas hacen
temer a muchos en Haití que Washington aproveche la catástrofe para asentar en aquella
tierra su nueva política de injerencia en los asuntos internos latinoamericanos y
caribeños por la vía castrense.
Esta ofensiva militar estadounidense en territorio haitiano ha
provocado ya las protestas de países latinoamericanos que ven con preocupación esta
estrategia.
El Gobierno de Bolivia, por ejemplo, rechazó el despliegue de las
fuerzas armadas de Estados Unidos en Haití tras el terremoto que ha asolado el país
caribeño y expresó su temor de que éste se convierta en otra "base militar"
norteamericana.
Según informó PL, el vicepresidente boliviano, Álvaro García
Linera, expresó estas críticas a EE.UU. después de un viaje a Haití para entregar
personalmente un envío de ayuda humanitaria.
"Creo que (EE.UU.) está aprovechando una desgracia terrible de
un pueblo hermano para asentar presencia militar permanente, en una estrategia de
militarización, de control en el continente", aseveró García Linera, quien
rechazó "cualquier tipo de presencia militar innecesaria que es un estorbo y una
agresión al pueblo haitiano".
Posiciones semejantes han expresado los gobiernos de Venezuela y
Nicaragua y la Asamblea Nacional venezolana aprobó un acuerdo en el cual denuncia las
intenciones militarizantes de USA, enfocadas contra los países más progresistas de la
región.