La Habana, 31 ago (AIN) "El mejor homenaje a la Revolución cubana y a
nuestros antepasados bolivianos es evitar convertirnos en instrumentos del
imperialismo", expresó el presidente Evo Morales al concluir la presentación del
libro La Victoria Estratégica, de Fidel Castro.
"Cuba, bloqueada económicamente por Estados Unidos, es
solidaria con todo el mundo", afirmó el mandatario y aplaudió la recuperación del
líder del país caribeño, informa Prensa Latina desde La Paz.
"Fidel es inalcanzable y su recuperación nos llena de alegría
porque ahora sí va a acompañar a los revolucionarios de todo el mundo por muchos años
más", señaló durante su intervención en Palacio Quemado.
El gobernante resaltó la genialidad de uno de los hombres más
importantes del siglo XX y "el que más tiene para decir en este", opinó.
"Fidel vaticinó lo que iba a ocurrir en Bolivia y en el mundo
por el cambio climático, la debacle del capitalismo y la posible inanición de los seres
humanos", argumentó.
"Ese es Fidel, el que defendió su patria, defendió su vida de
una penosa enfermedad y ahora nos entrega este libro", agregó Morales.
Para el presidente boliviano, este es el milenio de los pueblos
que con partidos o sin ellos acotó, siempre volverán a rebelarse ante las
injusticias como hace más de medio siglo hicieron cubanas y cubanos.
Como resultado de ese proceso, expresó antes el Héroe de la
República de Cuba, Guillermo García Frías, quien presentó el testimonio del Comandante
en Jefe, surgieron generaciones como la de los médicos que colaboran en Bolivia y
demuestran el cambio en nuestro país.
García Frías compartió sus vivencias durante la lucha armada y
las vicisitudes que atravesaron los rebeldes hasta alcanzar la victoria frente a la
tiranía de Fulgencio Batista.
Datos de la embajada del archipiélago en esta capital, citados por
el presidente Evo Morales, reflejan que los galenos vinculados a la llamada Operación
Milagro devolvieron la vista a 546 mil bolivianas y bolivianos.
A la ceremonia, en la sede del gobierno boliviano, asistieron más
de 300 personas, entre las que se encontraban embajadores acreditados en el territorio,
ministros, militares, miembros de organizaciones sociales y personal médico, educadores y
otros profesionales del archipiélago.