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Fidel
habla de Almeida: El compañero querido de nuestra RevoluciónAlgunos fragmentos de las intervenciones del
Comandante en Jefe Fidel Castro, referidas al Comandante de la Revolución Juan Almeida:
1959-EN LA DIVISIÓN BLINDADA
Raúl está en el cuartel Moncada;
Gómez Ochoa está en el regimiento de Holguín; Juan Almeida está aquí con la columna
blindada y va a ser designado jefe de la división blindada que vamos a organizar con los
veteranos de la Sierra Maestra; Camilo Cienfuegos está en Columbia; el comandante Ernesto
Guevara está en La Cabaña, y el comandante Efigenio Ameijeiras ha de estar ya a estas
horas en la jefatura de la Policía Nacional.
Aquí está el comandante Juan
Almeida (APLAUSOS).
Discurso pronunciado por el
Comandante Fidel Castro Ruz, desde el balcón de la sociedad "El Progreso", de
Sancti Spíritus, Las Villas, el 6 de enero de 1959.
1961-EL MÚSICO POPULAR
El compañero querido de nuestra
Revolución, el compañero comandante Juan Almeida (APLAUSOS), cuyas dotes de compositor o
de autor musical se las tenía tan calladas (RISAS), que nosotros vinimos a descubrirlas
después del triunfo de la Revolución
Y el compañero Almeida tengo entendido
que contribuye a la reforma agraria también con una cantidad determinada de sus ingresos
correspondientes a sus obras musicales (APLAUSOS). ¡Y tengo entendido que ha
escrito como ocho o diez más!
Para los que no están bien
informados sobre estas cuestiones, conviene explicar qué ha sido hasta hoy, es decir para
el pueblo, un autor musical popular. Pues ha sido un cubano que vino al mundo con
vocación de artista, no tuvo oportunidad de ir a ninguna escuela. Almeida antes de
ser comandante era albañil, trabajaba en obras de construcción (APLAUSOS); Almeida no
tuvo oportunidad de ir a ninguna escuela, Almeida no tuvo oportunidad de ir a ninguna
academia, pero tenía inspiración musical, y un día -yo no sé cuál día sería ese
(RISAS), posiblemente escribió muchas en otros tiempos, porque también había eso, de
que costaba trabajo, no había facilidades- se puso a escribir y a crear una canción
popular. Pero Almeida, cuando concibe una canción, tiene que buscar un músico para
que le escriba la canción. Y eso que ocurre con el compañero Almeida ocurre con la
mayor parte de los autores populares. Yo creo que este es el puntico más difícil
de toda esta disertación mía de esta noche aquí (APLAUSOS).
Entonces, ¿qué pasa? Que
magníficos autores, de inspiración elevada, no pueden escribir la música que ellos
conciben. Y ese es un problema serio, no el problema en sí; el problema es que hay
muchos autores que dicen -y el mismo Almeida lo dice- que si se ponen a estudiar música
se les muere la musa (RISAS).
Hay una cosa: nosotros estamos
completamente seguros, a pesar de lo que diga el compañero Almeida, de que si hubieran
tenido oportunidad de estudiar música, habrían estudiado música y habrían aprendido
música, y podrían escribir su propia música.
Pero ahora nosotros les queremos
hacer una pregunta a ustedes: en medio del proceso de la Revolución, con el
esfuerzo que hace la Revolución por educar al pueblo, con el esfuerzo que hace la
Revolución por superar el pueblo, con el esfuerzo que hace la Revolución para llegar a
las metas más ambiciosas en la vida cultural de nuestro país, la posición nuestra, de
los dirigentes de la Revolución, tiene que ser una posición de luchar para que los
autores se superen.
Eso tiene que ser sobre esa base,
una base espontánea, una base voluntaria, una base de persuasión. Nosotros vamos a
ver si convencemos al compañero Almeida a que estudie música (APLAUSOS) y tengan la
seguridad de que Almeida va a ser uno de los que menos va a querer estudiar música,
porque si ya empieza diciendo que él cree que su inspiración muere desde el momento en
que se ponga a estudiar música, habrá que realizar una tarea ardua de convencer al
compañero Almeida. Otras cosas más difíciles hay que aprender y se aprenden.
Discurso pronunciado por el
Comandante Fidel Castro Ruz, Primer Ministro del Gobierno revolucionario, en el acto de
entrega de premios a los ganadores del Concurso de canciones populares inspiradas en la
Revolución, en el Teatro "García Lorca", el 19 de septiembre de 1961.
1977. DELEGADO DEL BURÓ POLÍTICO
EN ORIENTE
Es obligado hacer un reconocimiento
profundo al compañero Juan Almeida (APLAUSOS) que, como delegado del Buró Político del
Partido en las provincias orientales, ha trabajado con tanto tesón, con tanto entusiasmo,
con tanta devoción, y con tanto cariño por el desarrollo del progreso y la marcha
exitosa de esta querida región oriental del país.
Discurso pronunciado por Fidel
Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en la inauguración de la fábrica de
tubos para riego por aspersión "José Luis Tasende", en Manzanillo, el 28 de
julio de 1977.
2002. EXPERIENCIA Y EJEMPLO
Yo no asisto a todas las tribunas
abiertas, sino por excepción, dado la enorme cantidad de trabajo que nos obliga a
repartirnos (Aplausos), pero las suelo seguir por televisión, y qué hermoso es ver que
en ellas, presidiendo las tribunas, está casi siempre el compañero Raúl y, con él, los
comandantes de la Revolución Juan Almeida, Ramiro Valdés y Guillermo García Frías
(Aplausos); los suelo observar, los veo saludables y pienso que podrán continuar un
período de tiempo dando el aporte de su experiencia y de su ejemplo a las nuevas
generaciones que surgen con un vigor extraordinario, extraordinarios conocimientos y
extraordinarios méritos revolucionarios (Aplausos), que dan fe y constituyen una
garantía del bosque gigantesco y extenso que será este pueblo de héroes, a partir de
las semillitas sembradas en aquellos años a los que me estoy refiriendo.
Es inolvidable que muy cerca de
aquí se produjo, cuando ya estábamos abriendo nuevos frentes, algo que ocurrió con
anterioridad y no había mencionado, el ascenso a Comandante, a finales de febrero de
1958, de Raúl y Almeida (Aplausos) y la creación de dos columnas, la "Frank
País", al mando de Raúl, y la "Mario Muñoz" -un médico heroico que
murió en el Moncada- al mando de Almeida. Ambos tenían la misión de avanzar hacia el
este: Raúl, la de apartarse de la Sierra Maestra y después atravesar el llano por las
proximidades de Palma Soriano hasta las montañas de lo que después fue el Segundo Frente
Oriental, y Almeida para crear el frente guerrillero en las proximidades de Santiago de
Cuba. Fue necesario mandar a buscar la fuerza de Almeida, dos meses y medio después, en
un momento muy crítico, porque después del fracaso de la huelga de abril, la tiranía,
envalentonada, lanzó 10 000 soldados de sus mejores tropas, apoyados por la aviación,
tanques, artillería, etcétera, contra el frente número uno de la Sierra Maestra,
realmente contra la Comandancia General, allí donde estaba Radio Rebelde, el hospital y
el mando.
De este sitio partió el batallón
de Sánchez Mosquera y contra ese batallón, durante 10 días, Ramiro, al mando entonces
de la Columna 4, y Guillermo con parte de las fuerzas de Santiago enviadas como refuerzo,
retuvieron su avance, luchando encarnizadamente, con la experiencia que ya ambos poseían.
Aquel batallón armado hasta los dientes y con fama de ser el mejor de los batallones, se
encontró con la resistencia, podíamos decir, de varias escuadras; no voy a decir una
compañía. Éramos demasiado pocos. Hace unos minutos le preguntaba a Guillermo, debe
haber tenido unos 30 ó 40 hombres en esa zona y trataba de impedir que el batallón
enemigo llegara al firme de la Sierra desde esta dirección. Aquella ofensiva, la última,
la iniciaron el 25 de mayo, cuando habían concentrado todas sus fuerzas de tierra y aire.
También actuaban por el sur las fragatas de la marina para aislarnos y hostigarnos.
En ese momento, 25 de mayo, cuando
iniciaron la ofensiva por Las Mercedes, en el flanco izquierdo de nuestro frente, éramos
bastante menos de 300 hombres, no llegaba siquiera a 200 la fuerza con que contábamos
para resistir; pero ya habíamos solicitado a Almeida que regresara con no menos de 50
hombres experimentados de las fuerzas próximas a Santiago de Cuba, que habían llegado ya
a la zona, de la Columna 4, para esa fecha. A Camilo, que estaba en el llano, le pedimos
también que regresara y fueron llegando en un momento oportuno.
Aproximadamente tres semanas
después de iniciada la ofensiva, como la lucha se hacía más intensa, el cerco en torno
a La Plata, atacada por varios batallones desde distintos puntos, se estrechaba, las
fuerzas para defenderla eran insuficientes, y una vez finalizados los combates en Buey
Arriba, el batallón de Mosquera, que no pudo llegar al firme de la Sierra para avanzar
desde allí hacia la Comandancia, recibió órdenes de marchar hacia el oeste para
penetrar en Santo Domingo, en las inmediaciones de La Plata, a fin de atacar desde esa
dirección nuestro puesto de mando, donde llegó el 19 de junio, tras vencer la
resistencia de dos escuadras rebeldes emboscadas, movimiento que fue bastante sorpresivo.
Esto trajo la necesidad de mover las fuerzas que estaban defendiendo el firme más allá
del Turquino, a fin de crear una defensa más estrecha y sólida. El 28 y 29 de junio,
horas antes de que llegaran los refuerzos de Almeida y de Camilo, fuerzas de la Columna 1
asestaron un golpe fuerte a dos batallones que al mando de Sánchez Mosquera intentaban
tomar La Plata, ocasionándoles grandes bajas y pérdida de vidas y armamentos que pasaron
a nuestro poder. Al día siguiente, 30 de junio, en horas de la noche y ya con el apoyo de
las fuerzas de Almeida, de Ramiro y de Camilo, aprovechando la desmoralización del
enemigo, contraatacamos desde varias direcciones, poniendo en duro aprieto a los dos
batallones, aunque no logramos dispersarlos ni rendirlos. Con la llegada de aquellos
refuerzos fue que sumamos aproximadamente 300 hombres, y contra ellos se estrellaron los
10 000 soldados de las mejores tropas de la tiranía, en una lucha sin tregua que duró
alrededor de 70 días.
Con 900 hombres se invadió el resto
de la provincia y la mitad de la isla. Almeida y Guillermo regresaron a sus posiciones,
enviamos nuevas fuerzas hacia el este, enviamos fuerzas hacia el norte de la provincia,
enviamos fuerzas, incluso una columna, a Camagüey, y enviamos dos columnas insignes, la
del Che y la de Camilo, con 140 hombres una y 90 hombres la otra, según recuerdo, que
realizaron la proeza de marchar a lo largo de 500 kilómetros para llegar al centro del
país. Días de angustia e inquietud fueron aquellos, mientras marchaban hacia Las Villas.
De esa forma las columnas en distintas direcciones fueron ocupando terreno, frente a un
enemigo desmoralizado y cada vez más desmoralizado.
Continuamos la marcha hacia Santiago
liberando ciudades ocupadas por las fuerzas enemigas. Primero Baire, después Jiguaní,
Palma Soriano y Maffo, en cooperación con las fuerzas de Almeida y otras columnas
haciendo centenares de prisioneros y tomando sus armas y municiones. Ya se habían unido
todas las columnas, todos los frentes, las aguerridas fuerzas del Segundo Frente Oriental,
las fuerzas de Almeida, prácticamente todas las tropas del este de la provincia, e
íbamos a atacar a Santiago de Cuba con 1 200 hombres. Había allí dos fragatas y
también 5 000 soldados. Allí estaba el Moncada que íbamos a tomar, y esta vez sí que
no escapaban de ninguna forma: mil doscientos experimentados combatientes era una cifra de
lujo, porque 1 200 hombres contra 5 000 era la mejor correlación de fuerzas que tuvimos
nunca; es cuando viene el jefe de las tropas enemigas, pide una entrevista, llega en un
helicóptero y afirma que han perdido la guerra, pregunta de qué forma, a nuestro juicio,
debía concluir. Nosotros le sugerimos que levantara la guarnición de Santiago de Cuba, y
acordó eso. Mas quería viajar a la capital alegando diversas razones. Yo le insistía:
"No vaya a la capital", para no correr riesgos. Indiscutiblemente tenía
influencia, era el jefe de operaciones de las fuerzas enemigas. No fue un asesino, hay que
decirlo con toda franqueza, no era un esbirro; era, realmente, una persona, podríamos
decir, civilizada, y no le faltaba prestigio en el seno de su ejército.
Discurso pronunciado por Fidel
Castro Ruz, Presidente de la República de Cuba, en la Tribuna Abierta de la Revolución,
efectuada en Buey Arriba, provincia Granma. Contiene algunos datos añadidos por el autor,
relacionados principalmente con los combates contra la última ofensiva de las fuerzas de
la tiranía y la ofensiva final del Ejército Rebelde. 30 de marzo de 2002.
(Tomado de Cubadebate)
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Encabeza
Raúl Castro homenaje a Almeida
Fidel
habla de Almeida: El compañero querido de nuestra Revolución
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intransigencia
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Guía para las nuevas generaciones
La música que compuso para la
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Siempre estará presente en todos
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La música era algo que le salía
del alma
Fue un
hombre de una sencillez extraordinaria
Vivirá por siempre en nuestras luchas
y victoriasTributo de Chávez y Daniel
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"...Me llevo contigo un rayito de
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Dolor en la Sierra Maestra
Almeida: el siglo XX es el de Fidel
Con su conversación Almeida
ejercía un magisterio
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del fallecimiento
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