| Es feo, pero hay que hablar
de piojos Los piojos, esos insectos sin alas, de los que hay
más de tres mil especies, no mueren con el agua, pues flotan. No saltan, pero tienen la
macabra virtud de pegarse como piojos que son, para vivir a expensas de la piel, la sangre
o las plumas.
Les gusta alojarse entre los pelos, sean estos de humanos, de
murciélagos, aves y hasta de ballenas, sujetando sus cuerpecitos que miden entre 0, 5
milímetros y no más de 8, gracias a sus patas que en forma de garras se
aferran
como piojos.
El mecanismo para padecer a estos desagradables parásitos es
fácil: se adhieren por contacto directo entre personas o animales y allí se instala la
hembra a poner sus huevos.
Algunos datos indican que las hembras viven apenas entre
siete y diez días, durante los cuales ponen entre 100 y 300 liendres. Otras fuentes
asustan más y señalan que en dos meses una piojo puede poner entre ocho y diez millones
de huevos, llamados liendres.
Sea cual sea la cifra, resultan una barbaridad. El hecho es
que si la infección por la presencia de los piojos es muy intensa y no se ataca a tiempo,
en ocasiones puede presentarse una enfermedad mortal conocida como tiriasis.
Es cierto que la presencia de estos insectos se vincula con
una mala higiene ambiental y personal, pero aunque nos bañemos a diario y tengamos la
casa más limpia que un salón de operaciones, la propia capacidad de estos bichitos para
pegarse a otro nos expone. A este parásito no le importa vivir en la limpieza o en la
suicidad.
Las personas en general y los padres en particular deben
saber que ante la presencia de piojos en otras personas, no sirve de nada usar
medicamentos a modo de prevención, es más, puede ser dañino.
El dermatólogo del hospital Reina Sofía de Murcia, Jesús
Hernández Gil, explicó a Europa Press que los tratamientos preventivos son ineficaces. Aclaró
que aplicar productos de forma incorrecta puede crear problemas de resistencia al
parásito, causar irritación cutánea, eccemas y heridas.
Existe también un remedio de abuelitas para eliminar las
liendres, sobre todo en los casos de personas alérgicas, y consiste en empapar el cabello
con aceite para bebés, tomar un peine con púas finísimas y con paciencia de santos
sacar las liendres. Eliminando el huevo, cesa lentamente la aparición de piojos, porque
es verdad que son muy listos, pero no tanto como los humanos. |