Roberto Pérez Betancourt
Servicio Especial de la AIN
No es casualidad, sino mal ocultada intención la que anima el
reciente informe de la llamada organización Human Rights Watch (HRW), cuando una vez más
levanta calumnias contra Cuba, inspirada en la más rancia y lucrativa motivación de la
extrema derecha fundamentalista, de la que forman parte activos personeros de origen
cubano establecidos en Washington y Miami.
¿Simple coincidencia o disparo dirigido a frustrar cambios en la
política norteamericana en relación con la Isla? ¿Por qué la diatriba reiterada sale a
la luz, precisamente, cuando la Cámara de Representantes de EE.UU. debate una moción
dirigida a restablecer el derecho constitucional de los norteamericanos de visitar a su
vecina ínsula?
No existe casualidad, sino disparo fallido de HRW contra la
inteligencia de los legisladores estadounidenses y del público en general, para complacer
a recalcitrantes enemigos de La Habana, aportadores al financiamiento del barniz de
Organización No Gubernamental, con el cual se baña la entidad que dirige el
desprestigiado José Miguel Vivanco.
Este chileno de nacimiento, con vínculos probados con la CIA y
residente en Washington, con el autobombo de "Jefe para las Américas" de HRW,
escogió la ocasión que le pareció más propicia para difundir falsedades mediante un
"infiltrado" suyo en la Antilla Mayor, quien de hecho gozó de la libertad que
pretende negar para pasear y conspirar.
En declaraciones al diario El Nuevo Herald de Miami, el paseante Nik
Steinberg reconoce que pasó dos semanas este verano en la Isla,
donde visitó siete provincias "en secreto", para captar criterios de
"disidentes" y familiares sobre la situación de los derechos humanos.
Recordemos que el eufemismo "disidente" es una especie de
título nobiliario que se auto endilgan asalariados del Plan Anticubano de EE.UU., dotado
con unos 40 millones de dólares anuales para financiar la contrarrevolución dentro y
fuera de Cuba, de la que han vivido conocidos oportunistas en los últimos 50 años.
Obviamente, cunde el pánico entre empresarios miamenses de la
esfera turística, correveidiles, sargentos politiqueros, asoleados terroristas y otras
excrecencias que infectan el sur de la Florida, ante la sola idea de que el parlamento
estadounidense pueda aprobar las visitas de norteamericanos a la nación caribeña, donde
gozarían de beneficios que hoy les niegan.
El carácter politizado y selectivo del informe de HRW -radicada en
Nueva York--omite verdades sobre Cuba, reconocidas por la Organización Mundial de la
Salud, la UNESCO, la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, y otras destacadas
entidades.
Prestigiosos expertos internacionales, imparciales, han constatado
in situ la realidad de justicia social y protección de derechos humanos que disfrutan
fundamentalmente en salud, educación y modo de vida los cubanos en la Isla, sin
distinción de raza ni de sexo, un panorama cualitativamente muy superior al que prevalece
en los propios Estados Unidos y en otras naciones a las que HRW bendice.
¿Por qué el "infiltrado" Steinberg no cita el informe
que Cuba presentó el cinco de febrero último ante el mecanismo de Examen Periódico
Universal del Consejo de Derechos Humanos, y el amplio reconocimiento mundial que este
recibió al constatarse las verdades NO sujetas a malas intenciones de intereses creados?
¿Será que los informantes y el propio paseante creen gozar de
mayor credibilidad que los embajadores acreditados en Cuba por las naciones que mantienen
relaciones estables con la mayor de las Antillas?.
¿Acaso no le dice nada a HRW el abrumador respaldo a este país en
la reciente Asamblea General de la ONU, cuando 187 naciones de las 192 representadas
votaron contra el bloqueo económico, comercial y financiero que EE.UU. aplica con
intención genocida contra las familias cubanas desde hace medio siglo?
A pesar de la propaganda pagada a medios de difusión plegados a
desinformar sobre Cuba, la inteligencia de los seres humanos no puede ser objeto de burla
por alguien sin exponerse al ridículo, ese que hoy alinea a HRW, a Vivanco y a Steinberg
junto a otros crápulas vinculados a la Agencia Central de Inteligencia estadounidense.
De nuevo las malas intenciones y el cretinismo se evidenciaron con
tan clara lucidez en el informe de un escribidor asalariado.