| Relojes vivitos y coleando Curiosidades de la vida y el
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Tiene que haber sido observando a lo
largo de mucho tiempo, que los humanos nos dimos cuenta de que muchos animales servían
como relojes vivos o alarmas naturales para advertir fenómenos como el amanecer, la
proximidad de una tormenta y hasta un sismo.
Hoy la ciencia se ha encargado de investigar muchos de los
mecanismos que funcionan en el reino animal ante inminentes peligros, los pone en alerta
por su propia supervivencia y de paso, el resto de los mortales, si anda listo y es
observador puede darse cuanta de que algo va a pasar.
Uno de los más populares anunciadores es el gallo, que en las zonas rurales
no sólo actúa como reloj mañanero, también en muchos países, y particularmente en
Cuba, funciona para medir distancias, cuando al preguntar por el recorrido que nos queda
para llegar, algún campesino puede responder con toda tranquilidad: al
cantío de un gallo.
Un animal que forma parte de estas tradiciones es la marmota,
un tipo de roedor lejanamente emparentado con las ardillas y al cual se utiliza como
sinónimo de dormilón porque efectivamente, duerme durante todo el invierno, como los
osos.
Es en algunos puntos de Estados Unidos,
Canadá y Argentina donde este animalito rechoncho de cuerpo, peludo, y de cola muy larga,
recibe un homenaje cuando entre el solsticio de invierno y el equinoccio de primavera se
realiza la Fiesta de la Marmota.
En el pequeño pueblo de Punxsutawney, estado norteamericano
de Pennsylvania, cada 2 de febrero se hace una fiesta cuyo objetivo es tratar de predecir
la duración del invierno de acuerdo con el comportamiento de una marmota en particular
llamada Phil y que fue inmortalizada en la película
Atrapado en el tiempo (titulada en inglés Día de la
Marmota)
Desde 1887 fiestas similares con su correspondiente cuota de
bailes, comidas y bebidas se organizan también algunos pueblos canadienses, donde la
estrella de los anuncios es una marmota llamada Wiarton Willie.
En el barrio Quick de la localidad de Castelar, en el oeste
de Buenos Aires, el agasajo lo recibe un tejón llamado Marto que bien pudiera ser el
emblema de los relojes suizos: sale todos los 31 de marzo, sin embargo en la provincia de
Salta como si hubiera otro huso horario, aparece otro tejón el 31 de agosto.
Entre marmotas y tejones existen diferencias
irreconciliables. Mientras las primeras son simpáticas y encantadoras, los segundos
(además de pertenecer a otra especie animal) tienen un carácter insufrible, que los
fiesteros tratan de apaciguar dándoles lo que más les gusta: chocolate.
Sin embargo ambos sirven como excelentes pretextos para hacer
fiestas y anunciar los cambios de estación.
Cuentan que una de las líneas de esta tradición tiene sus
raíces en antiguas costumbres irlandesas que juran y aseguran que cada día 2 amanece
nublado. Otra historia señala que los granjeros germanos observaban al tejón salir de su
cueva para ponerse o no a trabajar.
Si el animalito veía su sombra reflejada en el suelo en un
día soleado, corría de nuevo a hibernar durante otras seis semanas, indicando que el
invierno duraría más. La tierra comenzaba a trabajarse siguiendo los anuncios del
tejón.
La revista científica National Geographic ha aclarado que la
marmota sólo ha pronosticado el final del invierno correctamente 28% de las veces en 60
años. Este dato resulta un verdadero cubo de agua fría a la imaginación, pero a los que
organizan las fiestas en Estados Unidos, Canadá o Argentina los tiene sin cuidado.
Total, ni todo lo negro es tan negro, ni todo lo banco es tan
blanco, y si una leyenda tiene tanta gracia como ésta, vale la pena mantenerla aunque sea
como pretexto para pasarla bien y como recompensa luego de haber esperado en silencio y
con paciencia que el animalito salga de su cueva a husmear la primavera.
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