El jade es posiblemente uno de los elementos de la
naturaleza sobre el que existen más especulaciones. Se le confunde con todo mineral que
sea verde, por lo que resulta ideal para que los vendedores nos pasen gato por liebre y
nos den algo parecido, pero no jade de verdad.
Pertenece a los silicatos, pero "jade" no es propiamente
el nombre de un mineral, sino la unión de la jadeíta y la nefrita, elementos que deben
estar presentes como agregados en forma de gránulos muy finos o fibras entrelazadas. Su
tono verdoso es causado por impurezas de cromo.
El jade es más duro que el granito y más difícil de grabar que el
acero macizo, por todo lo cual muchas civilizaciones descubrieron que la
"serpentina" conocida también como jade de China o jade nuevo, era más blanda
para hacer adornos y además, se le parecía mucho.
En el valle del río Motagua, en Guatemala, se encuentra uno de los
yacimientos de serpentina más ricos del mundo, donde también se producen los colores
más novedosos, como el del llamado Jade Arco Iris, Jade negro y el Oro galáctico, que es
negro con incrustaciones naturales de oro, plata y platino.
Es cierto que desde hace más de cinco mil años se utiliza el jade
(o su similar) en China y Mesoamérica, (y he aquí otra confusión), se le asocia siempre
con la cultura asiática, pero la realidad es que la civilización maya la conocía
cientos de años antes y le rendían culto por creer que era la piedra de la creación, en
tanto para los chinos era el esperma seco del dragón
Presente en ritos ancestrales, en la literatura, buscado para
fabricar joyas y tomado como patrón de las más nobles virtudes, el jade tiene una fuerte
presencia dentro de las disciplinas que trabajan el espíritu, el bienestar y la buena
suerte.
En la gemoterapia es muy solicitada por considerar sus seguidores
que tiene grandes cualidades curativas; piensan también que tener una piedra de jade en
forma de joya o simplemente puesta en un lugar estratégico de la casa, armoniza las
energías, sube el ánimo y tranquiliza los ambientes tensos.
Como quiera que estas recomendaciones forman parte de creencias muy
antiguas, (aunque bastante populares en nuestros días), si le regalan una piedra de jade
o algo que se le parezca mucho, tómelo. Primero, porque son bonitas y muy, pero muy
difíciles de hallar y, quien sabe si hasta tiene un objeto al cual agradecerle la buena
suerte, porque también la fantasía y la fe valen su peso en
jade.