| Las hormigas... ¡son
tremendas! Casi siempre van en fila, como soldados, o apuradas como bomberos; se les ve
en la tierra o desfilando por la cocina, siempre haciendo algo y dando la impresión de lo
que son, hormigas trabajadoras, organizadas y misteriosas.
Tan curioso resulta el mundo de las hormigas que un
"hormiguero de científicos" las estudian, no solamente como los insectos que
son, sino por su escalofriante parecido con la organización social humana, incluidas
algunas barbaridades que algunos descendientes del homo sapiens hacen.
Que laboran a conciencia y practican la agricultura eso se
sabe, pero pocos conocen que tienen ganado, ejércitos que asaltan otros hormigueros,
capturan esclavos, y para rematar, se llevan larvas que tras nacer en otro hogar, cuidan a
sus nuevos amos sin problema alguno.
Cualquier parecido con similares actitudes humanas, ¿será
casualidad?
Por supuesto que sí, las hormigas funcionan por un
complicado y aún bastante desconocido instinto y no por conciencia, así es que si
alguien copió a alguien, está descartado que el plagio lo hicieran ellas.
En el Museo de Historia Natural de la ciudad de Washington,
exactamente en su tercer piso, con olorcito a formol y en una sala bañada de luz
fluorescente, se encuentra la mayor colección de especimenes de hormigas del continente.
Más de un millón de ejemplares, cada uno sujeto por un
alfiler, componen la muestra entre las que figuran cinco mil especies diferentes, desde
las cazadoras de insectos; las llamadas "culonas", que en algunos países se
comen; las cortadoras de hojas; las más sencillas y también las más exóticas.
El entomólogo Ted Schultz, encargado de la colección,
asegura que hay 12 mil especies conocidas hasta ahora y otras ocho mil bajo sospecha pero
aún sin identificar.
Como resulta imposible estudiarlas, Schultz se concentra en
unas 200 especies de hormigas "agricultoras", que cultivan hongos desde hace 50
millones de años y que existen únicamente en el continente americano.
Ellas alimentan sus hongos en
"huertas" subterráneas proporcionándoles materia vegetal o en descomposición,
e incluso cultivan una bacteria en el exterior de su cuerpo que actúa como un
antibiótico contra las enfermedades de estos mismos hongos.
También las hay "ganaderas", que cuidan de
"manadas" de pulgones y se alimentan de una sustancia que ellos excretan y
cosa llamativa las obreras, por el bien de la comunidad y como equilibrio de
la especie, son estériles.
Las hormigas han desarrollado sociedades de extraordinaria
complejidad y coordinación, muy a pesar de ser millones y millones de individuos. Se suma
a esto una característica que las diferencia de nosotros: entre ellas no hay diferencias
internas y su comunidad es más uniforme y altruista que la humana porque beneficia a
todos sus miembros por igual.
A juicio de sus estudiosos "la hormiga es uno de los
insectos de mayor éxito en el planeta y una de las piezas fundamentales de la
naturaleza". Son también "un componente clave de todos los ecosistemas"
porque todos colapsarían si se les elimina ya que "limpian desechos y comen insectos
que si no, crecerían de forma explosiva".
La moraleja de esta historia es una: es verdad que algunas
pican, desfilan descaradamente por nuestra cocina, pero antes de fumigarlas con químicas
asesinas o darles un pisotón, recuerde que van a sobrevivirnos a todos incluso ante
desastres naturales y humanos de gran envergadura. Las pequeñas hormigas son tremendas. |