| El marino comedor de
las beneficiosas espinacas Por:
Margarita Carmona (AIN)
El nombre Popeye viene del ingles (pop
eye) y significa ojo saltón. Pero el ojo salido, o el otro
a medio abrir es lo menos recordado de este famoso personaje de cortometrajes y dibujos
animados. De Popeye, el marino, se recuerdan sus músculos y por comer espinacas.
Apareció por primera vez en forma de tira cómica el 17 de
enero de 1929 en el diario The New York Evening Journal y fue creado por el estadounidense
Elzie Crisler Segar.
Sobre este marino flaco, de hablar raro y músculos
invencibles, existen muchas interrogantes. Su ojo izquierdo a veces es azul y se desconoce
si realmente es tuerto, o simplemente cierra el ojo derecho para ver mejor, como los
francotiradores.
Tampoco está claro dónde fue marinero, pero existen
animados en los que puso su fuerza al servicio de los Guardacostas y de la Armada
estadounidenses, incluso durante la Segunda Guerra Mundial.
Con su pelo rojo y su eterna pipa de caña de maíz en la
boca, Popeye ha recorrido aventuras con su extraño humor a cuestas, en constante lucha
contra muchos enemigos, aunque el más conocido es Bluto.
Popeye inicialmente era un muñeco secundario de una serie
cómica, pero la fuerza del personaje se impuso y durante los años 30 siguió siendo la
más popular durante décadas, hasta el sol de hoy.
A morir en 1938 su creador, Segar, la tira pasó por las
manos de varios artistas.
En sus inicios, el famoso marino no comía espinacas ni
tenía novia. La primera carga de fuerza sobrenatural la recibió de una gallina mágica
que fue rescatada por otros personajes que navegaban en un barco tripulado por Popeye.
Luego de aquel golpe proteínico y del éxito de la misión,
la muy flaca y desgarbada Olivia se convirtió en su prometida y el marino comenzó a
tragar cantidades industriales de espinacas.
Se especula que con el tiempo, y por saber las autoridades
sanitarias estadounidenses que era necesario inculcarle a la población el consumo de
hierro, fue que pusieron a Popeye a comer las hojas verdes.
Como corresponde a una civilización tan antigua y sabia como
la china, el cultivo de las espinacas se atribuye a este país asiático. Apareció en
España en el siglo XI y cinco siglos después ya campeaba por toda Europa.
Pero mirando las bajas cifras de su consumo y el empuje de
los dietistas por lograr que la gente las coma, resulta evidente que a este vegetal le ha
resultado difícil imponerse en los gustos muy a pesar de la ayuda de Popeye.
La espinaca se recomienda cocinada o como ensalada para los
fumadores ya que es uno de los alimentos anticancerígenos más destacados y comprobado
está que inhibe la aparición de los tumores cancerosos, especialmente el cáncer de
pulmón. (Popeye fuma)
También se ha demostrado que previene la aparición de
enfermedades del corazón y como se transforma en vitamina A, resulta una manera adecuada
de beneficiarse de sus propiedades.
Tiene algo de hierro que ayuda a combatir la anemia, pero no
tanto como para imaginar que el marinero es fuerte como un trinquete porque la coma.
De todos modos, el mito tiene las tres B: bueno, bonito y
barato. Es cierto que a los niños debe decirse la verdad, pero tampoco es tan trágico si
se niegan a ingerirlas aunque resulta gracioso entusiasmarlos para que coman espinacas y
se pongan fuertes como Popeye. |