COMUNICADO ESPECIAL SOBRE CAMBIO CLIMÁTICO DE LA VIII
CUMBRE DEL ALBA TCP CON MIRAS
A LA XV CONFERENCIA DE LAS PARTES EN COPENHAGUE
1) Los Jefes de
Estado y de Gobierno de los países miembros de la Alianza Bolivariana para los pueblos de
nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos, reunidos en su VIII Cumbre, celebrada
en La Habana, Cuba, del 13 al 14 de diciembre de 2009, convinieron reafirmar la
Declaración Especial sobre Cambio Climático adoptada en la VII Cumbre del ALBA-TCP,
efectuada en Cochabamba, Bolivia, el 17 de octubre de 2009.
2) Observaron con profunda
preocupación que el estado de las negociaciones previas a la XV Conferencia de las Partes
demuestra que los países desarrollados, principales responsables del cambio climático y
de sus impactos adversos, no tienen la intención de alcanzar resultados justos y
balanceados en Copenhague, tras casi tres años de negociaciones para la adopción del
segundo periodo de compromisos de reducción de gases de efecto invernadero de los países
desarrollados, bajo el marco del Protocolo de Kyoto, y tras dos años de negociación en
el grupo de trabajo sobre cooperación a largo alcance para un acuerdo de la conferencia
de las partes que permita una aplicación plena, efectiva y sostenible de la Convención,
en total conformidad con sus principios y compromisos.
3) Deploraron que los países
desarrollados hayan encaminado sus esfuerzos a alterar y quebrantar los principios y
compromisos del régimen legal vigente, con el objetivo de perpetuar sus patrones de
producción y consumo insostenibles, y la dependencia y marginación de los países en
desarrollo, al intentar desplazar la carga que representan la mitigación y la adaptación
a dichos países.
4) Reafirmaron, en ese contexto, que
la intención por parte de los países desarrollados de imponer un acuerdo político que
condene al 80 por ciento de la población mundial a vivir en el subdesarrollo y la
pobreza, resulta inaceptable, no pueden ser una opción política y ha constituido un
serio obstáculo para alcanzar un resultado justo y equitativo en Copenhague.
5) Ratificaron que la Convención
Marco de Naciones Unidas sobre Cambio Climático y su Protocolo de Kyoto representan el
régimen jurídico vinculante vigente que norma la respuesta y la cooperación
internacional para el enfrentamiento al calentamiento global, como resultado del consenso
alcanzado por la comunidad internacional para encarar lo que representa uno de los
problemas más graves que amenazan a la humanidad y a la propia vida y existencia de
algunas naciones en vías de desarrollo.
6) Rechazaron categóricamente los intentos de hacer fenecer esto instrumentos, anularlos
o sustituirlos por nuevos acuerdos que erosionen o alteren las obligaciones jurídicamente
vinculantes que en ellos contrajeron.
7) Constataron, un vez más, que la
crisis ambiental resultante del incremento de las temperaturas en la atmósfera es
consecuencia del sistema capitalista, del prolongado e insostenible patrón de producción
y de consumo de los países desarrollados, de la aplicación e imposición al resto del
mundo de un modelo de desarrollo absolutamente depredador, y de la falta de voluntad
política para el cumplimiento pleno y efectivo de los compromisos y obligaciones
previstas en la Convención y el Protocolo de Kyoto.
8) Subrayaron que los países
desarrollados, que comprenden solamente el 20% de la población mundial, contrajeron una
deuda climática con los países en desarrollo, las futuras generaciones y la Madre
Tierra, al sobre consumir el espacio atmosférico y al haber generado aproximadamente tres
cuartas partes de las emisiones históricas mundiales.
9) Reconocieron que para lograr el
objetivo de estabilizar las concentraciones de gases de efecto invernadero (GEI) en la
atmósfera a un nivel que prevenga una interferencia peligrosa en el sistema climático,
los países Anexo 1 deben volver a las concentraciones de gases de efecto invernadero muy
por debajo de 300 ppm de GEI, con el propósito de retornar a temperaturas lo más
cercanas posibles a los niveles preindustriales.
10) Destacaron que esta deuda
climática en el marco más amplio de la deuda ecológica comprende tanto una deuda de
emisiones como una deuda de adaptación, que debe ser honrada por los países
desarrollados a través de:
a) Compromisos vinculantes de
reducciones domésticas sustanciales y reabsorción de emisiones de gases de efecto
invernadero de tal forma que se garantice el derecho al desarrollo de los países en vías
de desarrollo.
b) Cumplimiento de sus compromisos
de transferencia efectiva de tecnología, asegurando que sea accesible, asequible,
adaptable y eliminando todas las barreras relacionadas con los derechos de propiedad
intelectual, para que los países del Sur puedan emprender un proceso de desarrollo que no
siga los patrones de consumo y contaminación del Norte.
c) Cumplimiento y garantías en la
provisión efectiva de recursos financieros públicos adicionales, adecuados, previsibles
y sostenibles, enfatizando que los requerimientos para la adaptación de los países en
desarrollo se han incrementado como consecuencia de la crisis climática. Para evitar una
catástrofe climática mayor, los países desarrollados deben proveer del 6% por ciento de
su GDP a favor de los países en desarrollo haciendo una contribución medible
(notificable y verificable) hacia el pago total de su deuda climática.
11) Resaltaron que para lograr la
aplicación efectiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio
Climático y del Protocolo de Kyoto se deben los órganos competentes para la adaptación,
transferencia de tecnología y desarrollo de capacidades, así como mecanismos financieros
mejorados.
12) Rechazaron categóricamente los
intentos de traspasar responsabilidades de mitigación a los países en desarrollo, así
como el establecimiento de condicionalidades para la transferencia de recursos financieros
y tecnológicos para combatir el cambio climático, y exigieron que se respete el derecho
al desarrollo sostenible de estos países, en un ambiente sano, ecológicamente
equilibrado, y con el espacio atmosférico requerido.
13) Destacaron que los países
desarrollados intentan desconocer esta deuda climática, que es la expresión concreta de
su responsabilidad histórica en la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio
Climático y del Protocolo de Kyoto y que, por ello, están promoviendo un nuevo acuerdo
donde su culpabilidad no quede en evidencia.
14) Enfatizaron la necesidad de
cambiar los patrones de consumo y estilos de vida en los países desarrollados y de
reformar el sistema económico, comercial y financiero internacional.
15) Rechazaron las soluciones de
mercado y la venta de bonos de carbono para resolver los problemas del cambio climático,
porque ellas se inscriben en la misma lógica que provocó el estallido de la más grave
crisis económica y financiera global después de la Gran Depresión, que generó millones
de desempleados y agravó la pobreza y la crisis alimentaria de los países en desarrollo.
Asimismo, destacaron que los mercados de carbono permiten a aquellos que causaron el
cambio climático seguir contaminando, mientras que la carga de la reducción de las
emisiones se traspasa a los países en desarrollo.
16) Manifestaron que la necesidad de
proveer a los países en desarrollo con recursos financieros adecuados para atender la
totalidad de los gastos adicionales generados por los impactos del cambio climático, no
es un asunto de mercado, sino una obligación legal y moral, derivada de los compromisos
asumidos por los países desarrollados bajo la Convención.
17) Alertaron que los intentos de
los países desarrollados de impulsar la adopción de un acuerdo que viola los principios
de responsabilidad histórica, de equidad y responsabilidades comunes pero diferenciadas,
atenta contra el derecho al desarrollo de los países en vías de desarrollo y representa
una grave afectación de los derechos de la Madre Tierra.
18) Ratificaron su voluntad de
trabajar desde posiciones cohesionadas para participar y contribuir de manera constructiva
a las deliberaciones de Copenhague y cualquier proceso ulterior, con el fin de llegar a un
resultado justo, balanceado y equitativo que permita alcanzar el objetivo primero de la
Convención en plena concordancia con sus principios y compromisos.
19) Demandaron enfáticamente a los
países desarrollados para que, de manera efectiva y convincente, demuestren su voluntad
política de cumplir plenamente sus obligaciones actuales y futuras, mediante compromisos
serios, ambiciosos y comparables bajo la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre
Cambio Climático y del Protocolo de Kyoto.
20) Reconocieron que las medidas
voluntarias orientadas a la mitigación, alternativas a las tradicionales de mercado,
adoptadas por algunos de los países miembros de la ALBA, deben ser reconocidas,
compensadas financieramente y promovidas a nivel mundial. Particularmente, reconocieron y
apoyaron la iniciativa del Ecuador denominada Yasuní-ITT, como innovadora y vanguardista
en el enfrentamiento del problema del cambio climático.
21) Reafirmaron que la posición de
los países de la ALBA sobre cambio climático, refleja una concepción del desarrollo no
basada en la mercantilización de la naturaleza, sino guiada por el paradigma del Buen
Vivir, que supone relaciones de armonía y respeto con la naturaleza y con los demás.
(Tomado del portal CUBAMINREX)
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