Santiago de Cuba, 8 sep (AIN) A más de 15 horas de sufrir el embate
del huracán Ike, la provincia de Santiago de Cuba mantiene evacuadas a 142 mil 738
personas, en busca de preservar lo más preciado: la vida de sus pobladores.
Aun cuando el poderoso organismo tropical no impactó directamente
al territorio santiaguero, ya que sólo lo "rozó" con sus abundantes bandas de
lluvia y vientos de tormenta tropical, sus daños son muy severos, en particular al
sistema eléctrico y de comunicaciones y al fondo habitacional.
Sin embargo, NO hubo muertos ni heridos, en tanto las medidas de
organización y prevención minimizaron las pérdidas económicas.
Un breve panorama recogido en la reunión del Consejo de Defensa
Provincial expone que sólo el 20 por ciento de la provincia cuenta con energía
eléctrica, mientras los ríos y arroyos crecidos tienen incomunicadas numerosas zonas y
consejos populares de los nueve municipios.
La situación es más compleja en Mayarí Arriba, cabecera del
Segundo Frente, y en Chivirico, poblado principal de Guamá, donde las aguas han inundado
barrios e interrumpen las vías de transportación hacia la urbe capital.
Ráfagas de viento que superaron los 100 kilómetros por hora
provocaron la caída del mástil que soporta la parábola del sistema de enlace de
frecuencia media de Radio Rebelde, Radio Progreso y Radio Reloj, por lo que esas emisoras
solo pueden escucharse, con dificultades, por frecuencia modulada.
Un reporte preliminar ubica en más de 400 las viviendas afectadas,
pero autoridades de este sector aclararon que es una primera comunicación a partir de lo
informado por la población, por lo cual la cifra puede aumentar.
La capacidad de embalse del territorio está a más del 95 por
ciento: de las nueve presas solo no vierten Sevilla y Gota Blanca, que podrían abrir sus
aliviaderos en las próximas horas ante esperadas lluvias y el escurrimiento de las
fuentes hídricas.
El Consejo de Defensa Provincial llamó a mantener la disciplina y
las medidas organizativas establecidas, en espera de que decrete la fase de recuperación
para comenzar a restañar los daños y ofrecer ayuda y solidaridad a los territorios del
país que lo requieran.
Un ejemplo de la valía de los pasos acometidos es la preservación
de las más de 10 mil toneladas de alimentos, fertilizantes y otros rubros almacenados en
el puerto santiaguero, que no fueron afectados, aun cuando el viento golpeó intensamente
las naves y levantó cubiertas y techos.
Como muestra de la solidaridad comenzó un movimiento de donaciones
de sangre entre la población, mientras de la ciudad capital salían cargas de diversos
productos para el municipio de Baracoa, en Guantánamo, duramente azotado por
penetraciones del mar.