Yo
estuve en el ojo de Gustav
Osvaldo Rodríguez Martínez
Los Palacios, 31 ago (AIN).- Estaba
haciendo fotos con las primeras rachas de viento, hasta un momento en que no pude seguir
porque había una densa neblina que formaban la lluvia y la enorme presión del
viento.
Así recuerda Oriol de la Cruz,
fotógrafo de la AIN, algunas escenas del paso de Gustav por este poblado de la provincia
de Pinar del Río.
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| "No
pude seguir porque había una densa neblina que formaban la lluvia y la enorme presión
del viento. |
Tuve que resguardarme en la sede
del Partido y allí sentía cómo el viento aullaba, con un sonido ensordecedor, molesto,
y sentimos miedo allí adentro, e incluso nos alejamos de la puerta de entrada, que
parecía peligrosa. Afuera volaban pedazos de zinc y tejas de fibrocemento, cuenta.
Sí, como se ha descrito muchas veces,
hay un momento de calma, donde todo se aclara y hasta se puede ver el cielo, así fue como
yo estuve en el ojo de Gustav, relata Oriol, quien aprovechó la peligrosa
calma para su trabajo reporteril.
Aunque está acostumbrado a estos
trajines, confiesa que nunca había estado en una tormenta de tal violencia y describe
cómo en tan breve tiempo el paisaje cambió, los techos fueron destruidos y los árboles
parecían cortados a la misma altura.
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"Las torres de la alta tensión quedaron torcidas, similar
a lo que hacemos con un papel para botarlo. " |
Mira, es como la guardarraya que se
hace en los campos de caña, así fue la trocha que el huracán dejó a su paso, acabando
con todo. En Paso Real de San Diego vi una casa que quedó totalmente destruida, no quedó
nada, relata.
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| "Una
rastra cargada con un contenedor de refrigeradores fue volcada por la fuerza del
viento" |
Las torres de la alta tensión
quedaron torcidas, similar a lo que hacemos con un papel para botarlo. Y una rastra
cargada con un contenedor de refrigeradores fue volcada por la fuerza del viento.
Oriol asegura que no es bueno para contar
historias, por lo que prefiere usar su expresión creativa, que es la fotografía, para
mostrar la violencia de Gustav que hizo alarde de su potencia imparable, y dejar tras de
sí desgarradoras tragedias familiares que perdieron sus casas: por la previsión, y como
alivio al drama, nadie perdió la vida. |