"Por mucha discreción que se exija a quienes integran los
Estados Mayores y las dotaciones de los puestos de mando, siempre se filtra algo de una
acción de guerra que ya dura más de ocho días y ha mantenido en máxima tensión a
cientos de hombres y mujeres a ambos lados del océano.
"Cómo ocultar, por ejemplo, el ruido atronador de
239 despegues de aviones de combate a reacción e igual cifra de aterrizajes ?más de
50 diarios?, aunque tan alta cifra de misiones haya sido cumplida por solo nueve pilotos,
que han permanecido en el aire un promedio de dos horas y media cada uno de los días de
combate, incluido uno que ha cumplido casi cuatro misiones diariamente, lo que significa
haber volado durante 3 horas y 45 minutos en una tras otra de esas tensas jornadas."
"Qué método puede garantizar que permanezca oculto el
desplazamiento de los miles de hombres que integran las columnas blindadas de refuerzo.
Cómo lograr que resulte invisible la marcha de los alrededor de 200 carros que componen
cada una de ellas, incluidos tanques, artillería y transportadores blindados, a lo largo
de cientos de kilómetros hacia Munhango, Tempué, Luena y otros lugares, desde Huambo,
Menongue y otros puntos de la extensa geografía angolana."
La columna blindada de Huambo, que se dirigía a Cangamba, y
recibió posteriormente, al cesar el cerco, instrucciones de girar hacia la izquierda en
dirección a Luena, informa por radio al mando "que están sin
combustible". Como el libro revela, "se le indica a esta y a la de Menongue
que no se muevan del lugar donde se encuentran y tomen las medidas de seguridad hasta que
sean reabastecidas. Se adopta la decisión de que los helicópteros les lleven ese
importante suministro. Como siempre, se dificulta mucho localizar la columna. Las
naves llevan un buen rato volando sin encontrar el menor vestigio. Por fin se ubica
el lugar por medio de unas sábanas extendidas sobre los árboles."
El coronel Calvo comunica: "Salen 6 helicópteros de Luena
hacia Munhango, unos 25 kilómetros al sur de Luena, a llevar 42 bidones de gasolina,
más o menos unos 10 mil litros, para la columna de Sotomayor. En el aterrizaje, se
rompen las palas del H-08. También posteriormente parten hacia la región de Tempué
a localizar la columna de Suárez, llevarle documentos y sacar a tres heridos
que tienen."
La columna blindada de Suárez,que había partido de Menongue
hacia Cangamba, se encontraba a gran distancia de Luena, de donde salen los helicópteros
que llevaban el combustible. Es un viaje largo, dada la extensión de Angola,
cuya superficie compacta abarca aproximadamente casi once veces la de Cuba.
Era el territorio donde el asesor soviético, aconsejaba lanzar una ofensiva con
la brigada de asalto cubana, dando lugar a la contradicción surgida.
"Minutos después de la medianoche, cuando ya es sábado 13 de
agosto en Luanda, se comunica a Cuba el cabal cumplimiento de la orden de evacuar hasta el
último internacionalista cubano de Cangamba. El alto mando de las FAR ratifica la
decisión de que la columna de Huambo continúe su marcha hacia Luena, y que la de
Menongue regrese a esa ciudad" (importante baluarte del Frente Sur).
"Coronel Calvo:
"También es mi cumpleaños y recibo temprano un beso que me
envía mi familia ?por telepatía?. En horas de la tarde, me regalan una botella de vino y
otra de ron, festejamos el cumpleaños del Comandante (era el mismo día) y de paso el
mío también".
El autor continúa explicando:
"Pero para los pilotos y los integrantes de las columnas
blindadas, aún están lejos de concluir las acciones. Dos helicópteros despegan cargados
con 14 bidones de gasolina, unos 2 800 litros, destinados
a la columna de Menongue, que ya inició la marcha de regreso a esa ciudad. Una
vez cumplido ese primer vuelo, ponen rumbo hacia el aeropuerto de Menongue para desde
allí continuar abasteciendo de combustible. También otros cuatro Mi-8 despegan de Luena
con rumbo a Munhango, cargados con otros 5 600 litros de gasolina. Su misión es
reabastecer a la columna de Huambo, que ahora se dirige a reforzar a las tropas que
defienden la ciudad de Luena.
"Sobran razones para todas estas medidas, pues la inquietud
sigue presente en el mando cubano. Las autoridades angolanas, al parecer, han decidido, al
menos por ahora, no evacuar a sus tropas de Cangamba, y el riesgo de que el enemigo ataque
nuevamente sigue presente, tanto a la aldea como a las columnas que aún se desplazan por
peligrosos itinerarios."
En la descripción detallada de los sucesos de Cangamba, partiendo
de los testimonios y documentos, bajo el epígrafe "La apreciación se
confirma", el autor nos lleva a las horas más tensas de aquellos días:
"Aún falta para la salida del sol en Angola. Es domingo 14 de
agosto. En Luanda el reloj marca las 04:45 horas, y los combatientes de guardia en el
Centro de Comunicaciones de la jefatura de la Misión Militar cubana permanecen sumidos en
el sopor que acompaña el amanecer de quienes han pasado la noche en vela. La entrada
de un mensaje procedente de La Habana, donde todavía son las 23:45 horas del día
anterior, disipa rápidamente la modorra de los ocupantes del local atestado de medios
técnicos.
"Paulatinamente, el texto cifrado va haciéndose inteligible.
Su contenido está dirigido al general de división Leopoldo Cintra Frías y contiene
precisas instrucciones del Comandante en Jefe: Estar preparados para brindar apoyo
aéreo a las FAPLA en Cangamba. Si los angolanos deciden por fin retirarse,
ayudarlos con los helicópteros. Fidel alerta que el enemigo sufrió grandes pérdidas,
pero no hay que confiarse: Hemos cumplido nuestro deber y actuado y aconsejado lo
correcto."
Al amanecer de ese domingo, 8 aviones de bombardeo sudafricanos
hicieron caer sus mortíferas cargas sobre las posiciones que habían estado ocupando las
fuerzas angolanas y cubanas en Cangamba. De nuevo se producía la intervención directa
del régimen del apartheid en Angola. Los yanquis y sus aliados sudafricanos no se
resignaban a la desastrosa derrota. Los MiG-21 y los radares más cercanos estaban
a 400 kilómetros.
"Coronel Ngongo (Jefe Adjunto del Estado Mayor
de las FAPLA):
"Una vez derrotados los fantoches, los sudafricanos se ven
obligados a intervenir directamente en el combate. Es así como las fuerzas racistas
sudafricanas, con cuatro aviones tipo Canberra y cuatro aviones tipo Impala
MK-2 destruyen completamente la población de Cangamba."
"Teniente coronel Henry:
"
nosotros ganamos la batalla en Cangamba,
los pilotos teníamos previsto incluso hacer un desfile aéreo con todos los hierros,
pasar con los aviones por allí, y Fidel dice:
no quiero a nadie allí,
ni cubanos ni FAPLA. Tengo que reconocer que cumplimos por disciplina, por confianza
en el Comandante en Jefe, pero realmente en ese momento no entendíamos
"
"Coronel Escalante:
"
es verdad que el Comandante en Jefe, o es mago o tiene
una bola de cristal
Manda a evacuar Cangamba urgente y poco después una
escuadrilla de Impalas y otra de Canberras ¡le han metido una clase de bombardeo a
aquello! Él prevé que los sudafricanos, precisamente teniendo en cuenta la derrota que
ha sufrido la UNITA, van a bombardear allí. Nosotros en la Misión decimos:
¡Coño, la verdad es que el Comandante en Jefe ha tomado una clase de decisión!"
"General de división Leopoldo Cintra Frías:
"A veces uno piensa que el Jefe es adivino. Si llegan a estar
los cubanos allí, nos hubiéramos enfrascado otra vez en un combate aún más prolongado
y en peores condiciones para nosotros, porque el abastecimiento se hubiera hecho
todavía más difícil."
Estas opiniones eran emitidas en un momento en que las tensiones se
relajaban, tras los días inciertos y dramáticos de la batalla, pero ninguno de
aquellos jefes dejó de cumplir con absoluta disciplina, eficiencia y seriedad, las
instrucciones recibidas. Es totalmente cierto que en los momentos difíciles, si no hay
confianza en los que dirigen, nada marcha.
Amels Escalante, que es también investigador sagaz y profundo,
20 años más tarde, describió con absoluto rigor la batalla del Jigüe, donde 45 años
antes, en el mes de julio de 1958, alrededor de 120 hombres, casi todos reclutas de
la escuela de Minas del Frío bajo el mando de diez o doce jefes veteranos
de nuestra guerra en la Sierra Maestra, combatiendo durante diez días
ocasionaron al ejército enemigo y sus refuerzos tres bajas por cada combatiente que
participó en la acción y ocuparon cientos de armas. Amels había logrado,
con el mismo método de Jorge Martín Blandino, más detalles que yo del desarrollo
de aquella batalla.
En su libro Cangamba, Martín Blandino ilustra
con detalles:
"Entre el 18 y el 23 de agosto de 1983, tan solo unos días
después de la evacuación de los asesores cubanos de Cangamba, parten hacia Angola desde
los puertos de Santiago de Cuba, Matanzas y Mariel, los buques Donato Mármol, Ignacio
Agramonte y Pepito Tey. Se repite así, en otras circunstancias, la proeza de
1975. En las bodegas de estas naves mercantes, ocultos a los medios de inteligencia del
enemigo, viajan hacia el país africano tres batallones de tanques y uno de infantería
motorizada. A ese primer paso le siguen pronto muchos otros en el plano militar, político
y diplomático, hasta situar a las FAPLA y al contingente internacionalista cubano en
condiciones de derrotar la nueva escalada del agresor extranjero y sus aliados del patio.
"Todo ello ocurre, además, en momentos en que Cuba enfrenta la
posibilidad de una agresión militar directa en gran escala por parte de las fuerzas
armadas de Estados Unidos, cuando el país está inmerso en el gigantesco esfuerzo que
significa instrumentar la concepción de la guerra de todo el pueblo, ante las constantes
amenazas de la administración norteamericana de Ronald Reagan
"
¿Cómo se precipitaron los acontecimientos que expone el
investigador?
Desde Cuba vimos bastante rápidamente por elemental lógica
las intenciones del enemigo, a medida que se desarrollaban los combates, e íbamos
adoptando las medidas pertinentes de respuesta. La primera de todas, cuando llegaron
noticias del cerco a la 32 brigada y sus asesores, fue decidir el rápido regreso a
Angola del Jefe de la Misión Militar, general de división Leopoldo Cintra Frías,
veterano de la Sierra Maestra, consagrado simpatizante de las FAPLA, que había viajado a
Cuba en ese momento. "Hay que rescatar a toda costa aquellas fuerzas", fue
la orden que recibió.
La Brigada de Desembarco y Asalto (así se llamaba entonces) fue
enviada por aire al país sistemáticamente agredido por Sudáfrica.
Ya expresé que durante años habíamos estado sufriendo las
consecuencias de la impunidad que gozaba el régimen fascista del apartheid, que había
sido derrotado en su agresión a la República Popular de Angola. Expliqué
igualmente a la Dirección soviética las razones y los puntos de vista sostenidos
por Cuba.
Continúa mañana martes.
Fidel Castro Ruz
Octubre 12 de 2008
5 y 23 p.m.