| Declaración de la Asamblea Nacional contra el bloqueo La Habana, 13 oct (AIN) A continuación transmitimos una Declaración de la
Asamblea Nacional del Poder Popular contra el genocida bloqueo de Estados Unidos:
DECLARACIÓN DE LA ASAMBLEA NACIONAL DEL PODER POPULAR.
El próximo 29 de octubre la Asamblea General de Naciones Unidas
discutirá y someterá a votación el proyecto de resolución "Necesidad de poner fin
al bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por los Estados Unidos de América
contra Cuba".
Durante 16 años consecutivos la propia Asamblea General ha
aprobado, por creciente y abrumadora mayoría, similares resoluciones; la última de
ellas, el 30 de octubre de 2007, con el apoyo de 184 países.
Sin embargo, como demuestra fehacientemente el informe presentado
por Cuba a la Asamblea General sobre la resolución adoptada el pasado año, el gobierno
de Estados Unidos, con su acostumbrada arrogancia, ha desconocido el mandato expreso de la
comunidad internacional y lejos de poner fin a una política genocida la recrudece en su
intento de matar por hambre y enfermedades a nuestro pueblo.
Durante el último año se han mantenido y reforzado las principales
direcciones del bloqueo, puestas de manifiesto en la sistemática persecución y
aplicación de sanciones a empresas e instituciones financieras que realizan o puedan
realizar operaciones con Cuba, a la vez que organiza e incrementa operaciones subversivas,
que amparadas en el Plan Bush, persiguen derrocar el legítimo orden constitucional
establecido y refrendado por el pueblo cubano e iniciar la recolonización de nuestro
país.
Como conoce la comunidad internacional, Cuba ha sufrido
recientemente el paso destructor de los huracanes Ike y Gustav, con pérdidas que,
estudios no definitivos cifran en más de cinco mil millones de dólares, fundamentalmente
en renglones tan sensibles para la población como la vivienda, la agricultura, la
energía y la infraestructura.
El Estado cubano, con el decidido y abnegado esfuerzo de la inmensa
mayoría de nuestro pueblo, despliega todas sus energías para en el menor tiempo posible
recuperarnos de los daños causados, atender las ingentes necesidades de la familia
cubana, construir o reconstruir decenas de miles de viviendas y hacer avanzar la
producción de alimentos. Todo ello, en medio de las difíciles condiciones que enfrenta
el mundo hoy, sumido en una crisis financiera de incalculables efectos en todo el planeta.
En esa titánica batalla que llevamos adelante hemos contado con la
solidaridad de muchos gobiernos y pueblos de todo el mundo que, en gesto magnífico, han
contribuido, incluso a pesar de las propias carencias de algunos, con envíos de
donaciones y ayuda de inestimable valor moral y material.
El pueblo cubano, protagonista excepcional de la práctica
sistemática de la solidaridad, entiende y agradece, en toda su magnitud, esas
desinteresadas acciones.
No podemos decir lo mismo, sin embargo, del gobierno de los Estados
Unidos. Primero ofrecieron una supuesta ayuda de cien mil dólares acompañada de una
inspección in situ de los daños causados por ambos huracanes. Nuestra respuesta no
podía ser otra que la de no aceptar ninguna comisión de evaluación de los daños, por
cuanto la experiencia acumulada durante todos estos años, nos permite evaluar, con rigor
y objetividad, los estragos de este tipo de fenómenos meteorológicos.
Cuba no podía aceptar tampoco, por un problema de principios,
supuestas ayudas del gobierno que ha perpetuado el criminal bloqueo que dura ya casi 50
años.
Cuba no pidió ayuda a nadie, mucho menos a Estados Unidos. Cuba sí
pidió al gobierno de ese país que nos permitiera comprar a las empresas norteamericanas,
en las condiciones que esas empresas venden en el mercado mundial, los recursos necesarios
para la reconstrucción del país.
Muchas fueron las voces en los Estados Unidos, entre ellas de
candidatos a la presidencia, congresistas demócratas y republicanos, influyentes diarios,
ONGs y organizaciones humanitarias, que pidieron a la administración norteamericana no ya
levantar el bloqueo, sino algo más simple: flexibilizar por unos meses sus draconianas
medidas, entre ellas la prohibición de viajes de cubanos residentes en ese país y el
envío de remesas a sus familiares en Cuba, lo que a su juicio sí podía tener un impacto
en la ayuda al pueblo cubano.
El gobierno de Estados Unidos, mientras tanto, reiteró que bajo
ninguna circunstancia relajaría la aplicación de su criminal política. No hay ejemplo
más elocuente del verdadero objetivo del bloqueo: tratar de destruir la Revolución
promoviendo "hambre y desesperación" para restarle apoyo del pueblo, como
reconoció ese gobierno el 6 de abril de 1960. Tal política, que tipifica claramente el
crimen internacional de genocidio, pronto cumplirá medio siglo.
Ante la obstinación y la soberbia del gobierno de Estados Unidos,
Cuba seguirá adelante. Cincuenta años de agresiones y guerra económica por parte de la
mayor potencia que ha conocido la historia no podrán doblegar jamás a este pueblo.
En las duras circunstancias que hoy nos corresponde luchar
seguiremos trabajando por la recuperación del país y alcanzar, como lo quería Martí,
toda la justicia.
La Asamblea Nacional del Poder Popular de la República de Cuba
llama a los parlamentarios de todo el mundo a exigir al Congreso y al gobierno de Estados
Unidos el levantamiento incondicional de su genocida bloqueo y respetar el legítimo y
soberano derecho del pueblo cubano a construir su propio destino.
Presidencia de la Asamblea Nacional del Poder Popular.
República de Cuba. La Habana, 13 de octubre de 2008. |