Los Palacios, 5 nov (AIN) Obras sociales acometidas con el apoyo de
la Empresa Cubana de Acero, benefician a pobladores de esta demarcación pinareña,
específicamente a los vecinos de la arrasada comunidad Sierra Maestra.
En ese caserío, cercano al punto de entrada del huracán Gustav a
la provincia, el efecto del meteoro averió con severidad el 90 por ciento de las
viviendas, devastación acentuada por Ike, segundo meteoro en azotar el territorio en un
intervalo de menos de 10 días.
Los gestos solidarios junto al esfuerzo local borran de forma
paulatina los efectos del desastre, confirma Aracelis Casanova, antigua moradora del
sitio, dotado de un nuevo parque infantil y cafetería totalmente reedificada.
Ello es resultado del donativo de la citada entidad, de la capital
del país, consistente en aparatos, muebles y carpintería de aluminio, gesto acogido con
beneplácito,
opinan los lugareños, por ser espacios renovados para la
alimentación y el recreo de las niñas y niños.
Al cultivo y procesamiento de arroz se dedica gran parte de los
pobladores de la zona, ubicada a unos 18 kilómetros de la costa sur, e inmortalizada tras
los huracanes debido a la imagen del algarrobo de más de un siglo que Gustav sacó de
raíz borrando un símbolo de La Francia, como era conocida antes.
Donde la naturaleza quiso sembrar devastación, ocupa el arreglo de
viviendas, el aporte a la producción del cereal, para ratificar de manera paulatina a Los
Palacios como "el granero natural de la provincia", unido a la reanimación de
los huertos y organopónicos.
Ubicada en ruta huracanada por su posición geográfica, Pinar del
Río, extremo occidental de Cuba, ha recibido el azote directo o indirecto de unos 150
ciclones desde 1900; si bien en varios casos uno muy próximo en el tiempo a otro, Gustav
y Ike fueron combinación sin precedentes por su impacto devastador.