Dicen los psicólogos que niñas y niños
tienen tendencia a rechazar a la madrastra o al padrastro por lealtad a sus verdaderos
progenitores. Aunque lo hagan de forma inconsciente, tal parece que desde adentro, sale un
bichito natural, genético, -quien sabe-, que impulsa esta
conducta.
Hasta dónde ese impulso es real y hasta qué punto está
influenciado por los adultos, es cosa de ponerse a pensar, pero ese es tema para los
estudiosos de la mente humana.
Sí está claro que a las mujeres nos han satanizado desde mucho
antes de las feroces cacerías de brujas. No solamente por las leyes humanas, también la
literatura se ha encargado de dejarlo para la posteridad y nosotras quedamos muy mal
paradas.
Una buena parte de los cuentos infantiles más famosos, tiene su
bruja mala,
- bastante fea por cierto-, pero por lo general, cuando se trata de
un brujo, o un mago, lo pintan inteligente, poderosísimo o buena gente, como el Mago de
Oz que puede hasta dar regalos.
Las pobres Blancanieves y Cenicienta tuvieron que luchar duro contra
sus malvadas brujas o madrastras.
Los alemanes Jacob (1785) y Wilhelm (1786), conocidos como los
hermanos Grim nos legaron otra historia infantil donde los también hermanitos Hansel y
Gretel se tienen que enfrentar con un padre dominado por la miseria y por una espantosa
madrastra que hace todo lo posible por deshacerse de los niños.
Tampoco vamos a ser tajantes, los Grim escribieron su cuento con la
mejor voluntad y posiblemente, cuando niños, ellos también escucharon relatos infantiles
truculentos.
Menos mal que muchos escritores, que en sus vidas tuvieron padrastro
o madrastra, dejaron historias diferentes y también hermosos recuerdos de esas nobles
personas que asumieron con amor los hijos ajenos como propios. Menos mal que existió
Neruda.
A los dos meses y dos días de haber nacido Neftalí Ricardo Reyes
Basoalto- quien luego quiso llamarse Pablo Neruda- murió su madre de tuberculosis. Su
padre, José del Carmen, conoció entonces a Trinidad Candia Marverde, quien se
convertiría en la madrastra del futuro poeta.
Nadie y menos él, dudan que Trinidad fue su ángel tutelar, y eso,
que parece- era incluso analfabeta, pero estaba llena de amor.
Era una señora vestida de negro, delgada y
pensativa", dice Neruda en sus memorias de Isla Negra y la describe: "diligente
y dulce, tenía sentido de humor campesino, una bondad activa e infatigable".
Los padrastros malos y las madrastras malas existen, nadie lo duda,
pero hubo y hay otras, que como la que tuvo el Poeta, lograron obtener del corazón de sus
hijastros el titulo que con tanto cariño le dio Neruda: mamadre.