| Desgracia y suerte de
bastardos Por: Margarita Carmona
De las tantas injusticias que
se conocen, la menos pública es la de los hijos bastardos. Aún a la altura de estos
tiempos a muchos hasta les da pena hablar del tema.
Tener una hija, un hijo, o varios fuera del matrimonio fue
¿fue? un tema del que se hablaba bajito, si es que se hablaba.
Tan feo y malo era ser bastardo, que la palabra se usa
también para insultar.
Había que tener mucho coraje para salirse del marco de la
sacrosanta unión matrimonial para echarle aire a otra pasión y encima, tener hijos.
Pero hubo "ellos" y "ellas" con valentía
para hacerlo. El segundo drama era justamente para esos hijos nacidos sin la debida
protección de las leyes y muchos sin ni siquiera la del padre.
Como en todas las historias, no a todos les fue tan mal.
Bastardos famosos hay bastantes.
Leonardo da Vinci
(1452-1519) por ejemplo. El famosísimo pintor italiano, según uno de sus
biógrafos, Charles Nicholl, era hijo de Catherina, una campesina bonita, y Pietro
da Vinci, proveniente de una familia de notarios acomodados.
Aunque al autor de la Mona Lisa su padre no lo reconoció
nunca, lo ayudó para que fuera aceptado en el taller de un escultor florentino.
Mucha suerte tuvo Don Juan de Austria, (1545-1578) español
que llegó a ser Generalísimo de la Flota de la Santa Liga, quien desde temprano recibió
títulos, honores y una buena herencia.
Pero a este hijo bastardo del Rey Carlos V, y de una muchacha
que venía del mundo de los artesanos, se le fueron un poco los humos y cuando quiso ser
rey, Felipe II se acordó de su pasado ilegal y le cortó el paso.
Tal vez entre las mujeres que más han dado que hablar está
Catalina La Grande, de Rusia (1729-1796). Ella era hija legítima y por si fuera poco,
venía de una familia principesca alemana.
Catalina tenía que tener hijos para que luego fueran zares,
pero sucedía que su esposo
Pedro III, de la línea Romanov era impotente. La gran Catalina tuvo varios
hijos con sus amantes, al punto de que según muchos biógrafos, a partir del primer
bastardo de la zarina, no hay un zar con sangre Romanov real.
Hijo "ilegítimo" era también el escritor y
humanista holandés Erasmo de Rotterdam (1469-1536), pero fue desde pequeño tan
inteligente que logró convertirse con mucho esfuerzo, eso sí, en el ilustre pensador,
progresista y renovador de las ideas conservadoras de su tiempo.
El hijo de Alejandro Dumas, el famoso escritor francés del
mismo nombre, nació en 1824. Fue tan maltratado por sus compañeros de escuela, que
inspirado en su propia vida escribió "El hijo natural", una obra donde aboga
por del deber de la sociedad de reconocer a los bastardos.
Además de ser hijo nacido fuera del matrimonio, era mestizo
por la vía paterna.
A veces el peso de las críticas puede
incluso hasta con la fama y el dinero. Fue el caso del autor de "Colmillo
blanco", el estadounidense Jack London, quien se suicidó a los 40 años. Su padre
nunca lo reconoció y el apellido le fue otorgado por el nuevo esposo de su madre. En
realidad debió llamarse Jack Chaney.
Fue duro para casi todos ser bastardos. De un modo u otro,
afloró en sus ideas, escritos y personalidades la condición social que los marcó para
siempre. Lo anteriores y muchos otros lograron al menos pasar a la historia con sus
virtudes o desaciertos.
La peor parte la llevaron y la llevan los que no lograron
trascender o llevar una vida más normal precisamente por ser los "ilegítimos":
los que no podemos ni siquiera nombrar porque no sabemos quienes son.
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