Santiago de Cuba, 15 mar(AIN) El afán de rebeldía del pueblo cubano se
ratificó hoy en la conmemoración de los 130 años de la Protesta de Baraguá, a la que
asistió el General de Ejército Raúl Castro, presidente de los Consejos de Estado y de
Ministros.
Un acto político-cultural y ceremonia militar se realizó en este
sitio del municipio de Mella, a 80 kilómetros de la ciudad santiaguera, para recordar el
hecho protagonizado por el General Antonio Maceo y un grupo de patriotas opuestos a una
paz sin independencia de España.
Cuba nunca cejará en su empeño de ser libre y digna, fue el
mensaje expresado en música, danza, poesía y discursos, que se acompañó con los
disparos de 21 salvas de artillería y el depósito de una ofrenda floral en el parque
monumento erigido entre mangos y cercas de piedra en ese lugar.
El homenaje, en nombre del pueblo cubano, fue rendido por Raúl y
los Comandantes de la Revolución Juan Almeida, Ramiro Valdés y Guillermo García, entre
otros dirigentes, así como miembros de la familia Maceo-Grajales, cuna de patriotas
heroicos del siglo XIX.
La interpretación de versos del poema El General Antonio, de Manuel
Navarro Luna, trajo al escenario la figura de quien fue llamado el Titán de Bronce, por
la bravura y el genio político militar que desplegó en los 51 años de su vida.
Una alumna de primaria, Yadisley Soto, abrió la lista de oradores
con el mensaje de la preparación de las nuevas generaciones para asumir sus compromisos
en el presente y futuro de la Revolución.
Los pioneros nunca traicionaremos a Fidel, el Pionero Mayor, dijo la
niña, en presencia de 10 bloques de distintas fuerzas de combate y unos tres mil 500
habitantes de ese territorio.
Roilán Rivero, un joven trabajador social, consideró que como ayer
aquellos insurrectos se levantaron para decir No a un pacto pacificador inmoral, hoy a los
cubanos les corresponde no dar tregua a la ingenuidad y la banalidad, para concentrarse en
las tareas esenciales de la nación.
Llamó a entender y apropiarse de las razones e ideas de Fidel, y
consideró que el ejemplo de la generación histórica fundadora de la Revolucíón y las
que le siguieron no permite tener descanso para construir y asegurar el porvenir.
La cadete Yusmila Hidalgo recordó que el país de hoy no es el de
1878, pues existe un proceso revolucionario fortalecido hasta sus raíces, y envió un
mensaje al gobierno norteamericano exigiendo el cese de actos injerencistas.
Desde este monumento de la dignidad y la intransigencia les
reiteramos que a Cuba no la tendrán jamás, sentenció.
Las palabras de cierre fueron del General de Cuerpo de Ejército
Ramón Espinosa, miembro del Buró Político y Jefe del Ejército Oriental, quien recordó
la valoración hecha por José Martí de la Protesta de Baraguá: "es de lo más
glorioso de nuestra historia".
En este sitio se salvó la honra de la Patria, Maceo aquí nos
enseñó a no transigir jamás con el enemigo ni renunciar a la lucha, proclamó el Héroe
de la República de Cuba.
Refirió que la Revolución vive una nueva etapa de su historia,
donde mantiene la firme cohesión en torno al Partido, con la unidad como arma principal
para derrotar a las agresiones enemigas y a las propias deficiencias.
Hoy el reto es ser exigentes y consolidar el orden y la disciplina,
como lo hizo Maceo, acotó, para concluir con un llamado a trabajar duro como requisito
indispensable para vanzar la economía y los demás frentes.
Cadetes, tanquistas, estudiantes de escuelas militares, integrantes
del Ministerio del Interior, guardiamarinas, efectivos del Ejército Juvenil del Trabajo y
miembros de las Milicias de Tropas Territoriales dieron punto final a la conmemoración
con una vistosa revista militar.