La nariz misteriosa
del narval
Visto desde lejos, el narval parece una ballena chica y de
cerca, un delfín con nariz de sacacorchos.
Este pez
que algunos clasifican como una ballena dentada puede medir entre cuatro a seis metros,
sin contar su llamativo colmillo que alcanza entre dos y tres metros.
Es esta
especie de diente lo más curioso del narval y se sabe que le sirve para atacar, romper el
hielo, ensartar barcos, buscar comida y pelear. Pero también se ha observado que mientras
más largo tengan el apéndice nasal, mayor rango ocupan entre la manada. Algo asó como
un jefe narizón.
Habitante natural de los
mares árticos, el narval vive en pequeños grupos de 5 a 7 individuos, su piel presenta
un moteado muy particular y carece de aleta dorsal. Es por ello, que algunos científicos
lo sitúan a medio camino entre las ballenas y los delfines.
Ha llamado
siempre la atención el largo diente de estos mamíferos marinos, típico de los machos, aunque las hembras pudieran
presentarlo un tanto atrofiado.
Observando
a estas extrañas criaturas logró saberse que uno de cada 500 narvales posee hasta dos
colmillos con un peso aproximado a los 10 kilos. Puede calcularse entonces que el ataque
de estos peces es violento y no por gusto se atreven a atacar la dura quilla de los
barcos.
En aras de
conocer mejor las funciones de la poderosa nariz narval, científicos estadounidenses de
la Facultar de Medicina Dental de Harvard descubrieron
que el colmillo está provisto de unas diez millones de terminaciones nerviosas y le
sirven al animal para detectar los cambios de presión, temperatura y nivel de salinidad
del agua.
Está visto
entonces que no es una nariz cualquiera ni por
gusto. |