| El salto que hacía
falta lo dio un pez Por: Margarita Carmona
Cuando ya la evolución de la vida estaba
en el agua, la naturaleza tan compleja como es, se dio a la tarea de ganar la
tierra.
En este par de líneas anteriores estamos hablando de miles
de miles de años entre un hecho y otro.
Formados los primeros síntomas de vida en los medios
acuáticos, algunas de las formas primitivas más desarrolladas "necesitaron" ir
a la tierra a buscar alimentos, aunque muchas siguieron poniendo sus huevos en el agua.
El caso más conocido es un pez llamado ictiostega que
vivió hace 360 millones de años, aunque nadie quita que fuera antes. Es de hecho por su
forma un pez que se volvió un primitivo cuadrúpedo y al cual le debemos de alguna manera
la vida actual.
Fue el ictiostega el que dio ese salto que hacía
falta en el desarrollo vital del planeta Tierra. A partir de él surgirían con el tiempo
los primeros batracios y anfibios, y en la larga cadena de seres que habitaron nuestro
planeta mucho después, aparecimos nosotros.
Un equipo de paleontólogos de la Universidad británica de
Cambridge estudiaron un fósil de este particular animal y llegaron a la conclusión de
que medía poco más de un metro; tenía 4 patas con tres articulaciones cada una, que le
permitían el desplazamiento en la tierra, pero también poseía aletas, escamas y otras
características propias de los peces.
Al estudiar el oído interno de esta especie de "pez
terrestre", se supo que oía bien bajo el agua gracias a un sistema de audición muy
similar al de los peces actuales: el ruido es percibido gracias a una burbuja de agua
contenida en una cavidad.
Fue un enigma la transición zoológica entre los peces, los
anfibios y los primeros animales vertebrados que caminaron sobre la Tierra, y aunque aún
quedan interrogantes, el hallazgo del fósil del ictiostega ocurrido en 1971 en
Escocia abrió un camino.
Pero quedan baches, como el llamado "hueco de
Romer", un espacio al que los científicos llaman así en honor de Alfred Sherwood
Romer, un paleontólogo de Harvard, Estados Unidos, quien buscó sin conseguirlo fósiles
de este tipo que por alguna razón, se perdieron.
Encontrar el fósil que recibió el nombre de Pederpes
Finneyae correspondió a la investigadora británica Jenny Clark y según la revista
científica "Nature", se encuentra muy bien conservado a pesar de los más de
300 millones de años que tiene sobre sí.
Tenía el ictiostega patas y deditos que le permitían moverse sobre la tierra,
pero durante mucho tiempo siguió poniendo sus huevos en el agua, desde la cual asomaba
sus ojos globulados para captar pequeños insectos y comer.
Todo ocurrió como vemos paso a paso, a lo largo de millones
de años hasta llegar a nuestros días, lo cual no quiere decir que la evolución se haya
detenido ni que por caprichos de la propia naturaleza un día empecemos a ir hacia atrás
y terminemos convertidos en peces.
No hay cabida para los sustos, el desarrollo siempre es hacia
adelante y para mejorar. Lo único malo pudiera ser que nosotros, los mismos humanos que
estamos sobre la Tierra gracias a animales anteriores que supieron adelantar, echemos por
tierra con nuestra conducta irresponsable con el Planeta lo que tanto trabajo dio:
hacernos llegar con nuestras virtudes y defectos hasta el sol de hoy.
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