Fidel Castro es un ser humano que confía en su especie. Hace
muchísimo tiempo, reconocido por sus adversarios, alcanzó la universalidad. Hace apenas
unos días, demostró otra vez, también ante el asombro de sus más agudos críticos,
inteligencia, visión y confianza en su pueblo.
Tuvo la previsión de no aceptar cargos y combatir como soldado con
un arsenal de ideas.
Cuba amaneció tranquila. El pan llegó temprano a la bodega, los
niños fueron al teatro por un espectáculo infantil, en los hogares se lavó la ropa de
la semana mientras se estaba pendientes de las noticias y la televisión.
El mismo día de febrero en el cual los cubanos reiniciaron las
luchas por la independencia de Cuba, en la llamada por José Martí "Guerra
Necesaria", el Che Guevara fundó en la Sierra Maestra la Radio Rebelde.
Medio siglo después de las primeras trasmisiones de la emblemática
emisora la cual llevaba verdad y confianza al pueblo, el Parlamento de Cuba Libre sesionó
en su séptima legislatura.
Centenares de medios de comunicación masiva en el mundo
cantaletearon sin límites que comenzaba la transició en Cuba,
que llegaba el final de la era de Fidel Castro
Este histórico 24 de febrero, domingo igual al día en que Juan
Gualberto Gómez dio cumplimiento en 1895 a la orden de alzamiento enviada por Martí
dentro de un habano, los habitantes de la Isla reafirmaron su destino, escogido de
antemano.
Generaciones diversas entrelazan experiencias e intereses para vivir
en armonía, unidas por el amor a la tierra nutrida por la sangre de hombres y mujeres
buenos, valientes y fieles. Ese es el camino y no tiene que venir nadie foráneo a
trazarlo.
Cuba por casi 50 años resiste. Los cambios echaron a andar desde
aquel enero de barbudos y verde olivo. Tener a Fidel constituye privilegio.
El Consejo de Estado tendrá sus responsabilidades, también el
Parlamento. Trabajar más y mejor no es nuevo: producir alimentos, satisfacer necesidades,
sortear carencias, vigilar al enemigo de enfrente, burlar el bloqueo, seguirá siendo
punto de mira de la cotidianeidad
En toda Cuba, en cada barrio, los vecinos siguieron en vivo por la
televisión el discurso de Raúl Castro, e hicieron suyos los aplausos con que los
diputados respaldaron unánimemente sus planteamientos en el Palacio de Convenciones de La
Habana
El adversario quedó con las ganas de armar un show en contra de la
Isla de Fidel Castro. Sí, la Isla de Fidel Castro.