Fidel Rendón (Servicio Especial de la AIN)
Cuando este domingo tomen posesión de sus cargos los diputados de
la Asamblea Nacional, Cuba habrá reafirmado su condición de tercer país en el mundo con
mayor número de mujeres en el Parlamento.
Si un lustro atrás ellas representaban el 36 por ciento de sus
miembros y la isla antillana ocupaba el octavo lugar en ese indicador, ahora en la VI
Legislatura constituyen el 43,18 por ciento, pues ascendió a 219 el número de féminas
en el máximo órgano de gobierno.
De acuerdo con datos de la Unión Interparlamentaria, a la Antilla
Mayor solo la superan Rwanda, con el 48,8, y Suecia, con el 47,3, por ciento de mujeres
diputadas, a la vez que también desplaza a Costa Rica del puesto cimero que ocupaba en
América Latina.
Es así que la creciente presencia de las compañeras en la vida
política de la nación puede servir de ejemplo para muchos Estados, en algunos de los
cuales se ha tenido que implantar una ley de cuota de participación femenina en los
gobiernos, para garantizar que estén representadas.
Según Mayda Alvarez, del Secretariado Nacional de la Federación de
Mujeres Cubanas, "se trata de una victoria alcanzada sobre todo con educación y
conciencia, pues el pueblo reconoce el papel de sus féminas, su valiosa e imprescindible
participación en toda obra de la Revolución".
Al contrario de lo que sucede en la mayoría de los países, aquí
los candidatos no representaron partido político alguno, fueron propuestos por las masas,
que les reconocieron sus méritos, virtudes y capacidades.
Pero la presencia femenina en las elecciones del Poder Popular no se
limitó solo al de candidatas a las distintas instancias, pues ellas constituyeron un
factor determinante en la organización de los Colegios Electorales y en un altísimo
porcentaje dirigieron las mesas electorales.
Incluso cuántas niñas, junto a otros miles de pioneros, no
custodiaron las urnas de votación.
Para regocijo recordemos que en las elecciones generales recién
concluidas, dos mujeres presidieron las Comisiones Electoral y de Candidatura, a nivel
nacional: María Ester Reus, a su vez Ministra de Justicia, y Amarilys Santana, del
Secretariado Nacional de la CTC.
Pero que hoy día contemos con mayor cuantía de féminas en el
Parlamento, y de delegadas de las Asambleas Provinciales (el 40,8 por ciento) es fruto de
la constante labor política y persuasiva de la FMC.
"Sabemos que este es un reto para las compañeras, muchas de
las cuales son madres y esposas, por lo que aspiramos a ganar también en una mayor
conciencia de género", expresó en una ocasión Sonia Beretervides, del secretariado
nacional de esa organización.
Aunque muchas mujeres, con su prestigio y autoridad desde el barrio
o sectores medulares, se han convertido en líderes comunitarias, todavía pesa en la
conciencia de miles de cubanos que los quehaceres del hogar, el cuidado de los hijos y
ancianos, corresponden solo a la mujer, y por tanto elegirlas como delegadas sería
"sobrecargarlas".
En el II Congreso de la FMC (1974), Fidel subrayó: "Tiene que
llegar el día en que tengamos un Partido (Comunista) de hombres y mujeres, y una
dirección de hombres y mujeres, y un Gobierno de hombres y mujeres. Y creo que todos los
compañeros están conscientes de que esa es una necesidad de la Revolución, de la
sociedad y de la historia".