| Histórico mensaje de
enseñanza y fe en la obra forjada Servicio
Especial de la AIN
El mensaje dirigido por el Comandante en jefe Fidel Castro al
pueblo de Cuba, fechado el lunes 18, y transmitido este martes 19, es documento
histórico, contentivo de enseñanzas y fe en la obra forjada a lo largo de una vida
entera dedicada a servir a los semejantes.
Ha sido, y es, el de Fidel Castro, un sacerdocio inspirado en
el más pleno humanismo.
No importa que analfabetos enemigos ancestrales denigren y
batan palmas en lo que consideran el ocaso del líder. Una vez más se equivocan.
En realidad esperaban otra cosa, aguardaban agazapados a que
la Asamblea Nacional del Poder Popular, en su nueva legislatura, anunciara la reelección
de Fidel al frente del Consejo de Estado para entonces criticarlo. Se quedaron con las
ganas.
Fidel Castro ha sido durante más de medio siglo el Líder
indiscutible del pueblo cubano, y lo seguirá siendo, con cargo nominal o sin él, porque
la moral no la concede una resolución, ni una elección secreta o a mano alzada.
El respeto y la confianza que Fidel Castro se ha ganado ante
los hombres y mujeres dignos de este archipiélago y allende sus mares, se ha forjado día
a día con la entrega total del revolucionario que a cada paso de su vida nos ha recordado
que Toda la gloria del mundo cabe en un grano de maíz.
No hay dramatismo en el mensaje que Fidel entrega hoy a su
pueblo. Tampoco despedida, sino serena reflexión y sabía decisión que se anticipa a los
enemigos y les propina un golpe rotundo, uno más.
La Revolución cuenta con cuadros y baluartes capaces de
conducir las riendas del gobierno y del poder revolucionario hacia planos superiores de
desarrollo en devenir que pertenece por entero al socialismo.
Fidel lo sabe, lo reitera no como figura de retórica, sino
convicción consciente de que la obra realizada conlleva precisamente esa forja de
conciencia imprescindible.
La mente lúcida de Fidel Castro seguirá produciendo
reflexiones orientadoras más allá de la efímera existencia física, porque se ha
ganado, en la mente de los hombres justos, el derecho a permanecer eternamente combatiendo
por la vida y la humanidad. |