| En cinco siglos
desaparecieron la mitad de las lenguas indígenas de América Santiago de Chile, 22 abr.- La mitad de las mil 500
lenguas y dialectos indígenas que existían a la llegada de los españoles a América ha
ido desapareciendo a lo largo de los últimos cinco siglos, dijo hoy el vicedirector de la
Academia Chilena de la Lengua, Gilberto Sánchez.
Sin embargo, a diferencia de lo que sucedió en el caso del
inglés o del francés, muchas palabras amerindias quedaron definitivamente incorporadas
como préstamos al léxico del idioma español, explicó a EFE el profesor Sánchez
Cabezas.
Ello se debió a que los conquistadores españoles se
mezclaron con los pueblos originarios de América, lo que dio lugar al mestizaje de razas,
lenguas, culturas y creencias, señaló este investigador chileno.
La mayor aportación de las lenguas indígenas al español se
plasmó en una herencia léxica que refleja la visión del mundo que tenían los pueblos
originarios.
Un ejemplo de ello es el nombre de Chile (derivado de
"chili", un pájaro parecido al tordo), que es una de las 70 palabras de la
fauna autóctona que junto a otras 115 palabras de la flora local se han integrado en el
español procedentes de las lenguas aborígenes de este país austral.
"El léxico indígena incorporado al español pone de
manifiesto el carácter mestizo de América", sostuvo Gilberto Sánchez.
Aunque en las lenguas amerindias una palabra a veces equivale
a una frase completa de un idioma europeo, su influencia no modificó la estructura
morfológica del español estándar, agregó.
Las principales familias de las lenguas amerindias son
arahuacana, caribe, mayas, yutoazteca, quechua, tupiguaraní y mapuche, explicó Gilberto
Sánchez durante una conferencia sobre "El aporte de las lenguas indígenas al
español".
A la familia arahuacana pertenecen 126 lenguas y dialectos
que se hablan desde la península de Florida, en Estados Unidos, hasta la Patagonia, entre
las que figura el taíno, que proporcionó la primera palabra aborigen incorporada al
español -canoa-, junto con otras como hamaca y guacamayo.
De la rama caribe perviven actualmente medio centenar de
lenguas que han legado palabras como cacique, caníbal y colibrí y que cuentan con apenas
40 mil hablantes repartidos por las Guayanas, Surinam, Venezuela, Brasil y Colombia.
El maya se subdivide en una veintena de dialectos que se
hablan en México y Centroamérica, en tanto que la familia yutoazteca abarca 16 lenguas,
la más importante de las cuales es el nahuátl, con un millón y medio de hablantes en
México, y que ha legado voces como aguacate, cacahuate, chicle o tiza.
El grupo quechua abarca 60 lenguas muy distintas entre sí y
algunas de ellas ininteligibles, que son habladas por diez millones de personas que
habitan en Perú, Ecuador, Colombia, Bolivia, Argentina y Chile.
Las lenguas quechuas han hecho una gran aportación de
préstamos al español, como mama, papa, cóndor, chirimoya, mate, puma y vicuña.
Del grupo del tupiguaraní, que posee unos 40 dialectos,
proceden voces como jaguar, en tanto que a la familia mapuche pertenecen guata (panza),
poto (nalgas), pino (pajitas de cebada o trigo) o pololo (mosca que revolotea, de donde
viene el chilenismo pololeo, que quiere decir noviazgo).
Gilberto Sánchez, profesor de ling ística de la Universidad
de Chile, ha estudiado en profundidad idiomas antiguos, como el latín y el griego, y
otros modernos, como el inglés, el alemán, el ruso, el árabe, el chino y el húngaro,
así como las lenguas aborígenes, especialmente el mapuche, el quechua y el aymara.
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