La Habana, 14 may (AIN) Condena para el terrorista Luis Faustino Clemente
Posada Carriles y el gobierno de Estados Unidos, pidió en nombre del pueblo de Cuba el
ministerio fiscal, en el juicio político con que la juventud enfrenta virilmente la
impunidad y el crimen.
El largo pliego acusatorio, leído al inicio de esta vista oral y
pública de dos días en el Centro Recreativo Juvenil José Antonio Echeverría,
responsabiliza al más sanguinario de los terroristas de este hemisferio y a su creador y
protector, el gobierno yanqui, por actos que han causado terribles daños a los pueblos de
Cuba y otros países.
Asì, a Posada Carriles, no sólo se le acusa de organizar la
voladura de la nave de Cubana de Aviación el seis de octubre de 1976 frente a las costas
de Barbados, sabotaje en el cual perecieron las 73 personas a bordo, sino también por su
participación en la guerra sucia contra la Revolución Sandinista mediante la operación
Irán-Contras.
Del mismo modo, a su responsabilidad directa en la escalada de
acciones terroristas contra instalaciones turísticas cubanas en los años 1997 y 1998, se
añade su labor dentro de la Dirección de los Servicios de Inteligencia y Prevención
(DISIP) como el Comisario Basilio, verdugo de no pocos revolucionarios venezolanos.
En este dossier de pesadilla se ubica a Posada Carriles como
la persona que reclutó, entrenó, financió y abasteció al mercenario salvadoreño Otto
René Rodríguez Llerena, el mismo que colocó bombas como la que en el hotel Copacabana
mató al joven turista italiano Fabio di Celmo.
Y está, por supuesto, su protagonismo en los preparativos del
magnicidio contra el Comandante en Jefe Fidel Castro, a fines de 2000, nada menos que en
el paraninfo de la Universidad de Panamá y ante miles de estudiantes, acción felizmente
abortada por la denuncia oportuna del Presidente cubano.
Esos hechos califican como actos de terrorismo, que no han
encontrado justicia, precisamente porque el gobierno de EE.UU. se ha encargado de
impedirlo, destaca la acusación y recuerda que fue la Agencia Central de Inteligencia
quien planeó y ejecutó la fuga de Posada de una cárcel venezolana de máxima seguridad,
luego del crimen de Barbados.
El apoyo, dirección, complicidad, encubrimiento y financiamiento de
todas esas acciones, hace al gobierno de Estados Unidos tan culpable como Posada Carriles,
añade la imputación del ministerio fiscal.
Asimismo, precisa que con su decisión de no certificarlo como lo
que es, un terrorista, y de los peores, esa administración no sólo ha violado su propia
legislación y el compromiso que supuestamente adquirió en su autoproclamada guerra
contra ese flagelo universal, sino también sus obligaciones internacionales.
En tal sentido, menciona la resolución 1373 (2001) del Consejo de
Seguridad de la ONU, y varios tratados de los cuales ese gobierno es parte,
particularmente el Convenio Internacional para la Represión de los Atentados Terroristas
cometidos con Bombas y el Convenio para la Represión de Actos Ilícitos contra la
Seguridad de la Aviación Civil.
La exposición preliminar de la parte acusatoria concluyó con la
solicitud de condena para Posada y su mentor, el gobierno de EE.UU., y que sea su
sentencia un reconocimiento del dolor y sufrimiento infinitos causados por estas acciones
y, también, de la firme e invariable decisión del pueblo cubano de seguir luchando
mientras persista la injusticia.