| Otro Premio Nobel reclama enjuiciamiento de Posada Carriles La Habana, 14 may (AIN) José Saramago, Premio Nobel de Literatura 1998, se
unió a miles de personalidades de todo el planeta firmantes de un llamamiento que reclama
el enjuiciamiento del verdugo del crimen de Barbados, Luis Posada Carriles.
Saramago se sumó este último fin de semana a las más de cinco mil
500 personalidades de todo el mundo que exigen el enjuiciamiento criminal de Luis Posada
Carriles en los Estados Unidos o el cumplimiento por las autoridades de ese país del
pedido de extradición formulado por Venezuela, publica el diario Granma.
Junto a los también galardonados con el Nobel, la novelista
sudafricana Nadine Gordimer, la guatemalteca Rigoberta Menchú y el argentino Adolfo Perez
Esquivel, el ensayista y profesor francés Salim Lamrani y el politólogo norteamericano
Noam Chomsky, Saramago ya había suscrito en agosto del 2005, un comunicado para denunciar
el infamante contubernio del gobierno de George W. Bush con el criminal Posada Carriles.
Posada Carriles fue reclutado desde principio de la década de los
años sesenta por la agencia norteamericana de inteligencia (CIA), que lo adiestró en
técnica militar, táctica de espionaje y sabotajes, y preparó además para misiones
especiales, manejo de explosivos, demolición y empleo de armas de fuego.
En los años 70 fue destinado a organizar los órganos represivos en
Venezuela, primero en la Digepol y después en la DISIP, y estuvo vinculado a los planes
de asesinato contra funcionarios cubanos en Chile y en el atentado fraguado contra el
presidente de Cuba Fidel Castro durante su visita a ese país en 1971.
De igual forma, participó en diversas misiones criminales en varios
países del área y diseñó un equipo de terroristas que envió a la DINA chilena durante
el gobierno fascista de Augusto Pinochet.
Posada Carriles reclutó además a los mercenarios venezolanos que
en 1976 colocaron las bombas en una nave de la línea aérea Cubana de Aviación que
explotó en pleno vuelo minutos después de haber despegado del aeropuerto de Barbados, lo
cual causó la muerte de las 73 personas a bordo.
En 1997, adiestró a mercenarios salvadoreños y guatemaltecos, a
los cuales entregó explosivos que hicieron estallar en hoteles de La Habana y Varadero,
ocasionando la muerte de un turista, numerosos heridos y daños a la economía cubana.
Una de sus últimas planificaciones macabras fue el intento de
magnicidio contra el presidente Fidel Castro durante la Cumbre Iberoamericana celebrada en
Panamá.
Posada Carriles pretendía volar en pedazos el paraninfo de la
Universidad de la capital de ese país durante una disertación allí del mandatario
cubano, acción que también hubiera costado la vida a cientos de asistentes. |