La Habana.- La fiscalía de los Estados Unidos
presentó este viernes una moción ante la Corte Federal de El Paso (Texas), para excluir
todo tipo de "evidencia, testimonio, preguntas o argumentos" sobre la relación
de Luis Posada Carriles con la CIA.
El documento, firmado por los fiscales John W. Van Lonkhuyzen y Paul
Ahern, de la división de Seguridad Nacional del Departamento de Justicia, afirma que la
relación del terrorista con la CIA "está a punto de terminar en 1976".
La moción somete también ante la Corte un documento
desclasificado, supuestamente firmado por Luis Posada Carriles el 13 de febrero de 1976,
en el cual él promete no divulgar secreto alguno relacionado con la agencia de
inteligencia.
El representante legal de Venezuela para la extradición de Posada
Carriles, José Pertierra, dijo por vía telefónica a Cubadebate que "estos
documentos presentados por la fiscalía confirman lo que hemos dicho desde el principio:
que el terrorista es un hombre de la CIA y que el gobierno de los Estados Unidos
está muy preocupado por los secretos que él estaría dispuesto a divulgar."
Añadió Pertierra que "ese es el meollo del asunto, y la
razón principal por la cual la Casa Blanca lo protege y no quiere darle curso a la
solicitud de extradición presentada por Venezuela. Es evidente que no quieren que el tema
del terrorismo aparezca de ninguna manera en este proceso judicial, porque el camino de
los vínculos de Posada con la CIA conduce directamente a la complicidad de varios
presidentes norteamericanos con los actos terroristas de este individuo."
Luis Posada Carriles, en libertad condicional en Miami después de
pagar una fianza de 250 000 dólares, debe presentarse el 11 de mayo próximo ante la
Corte de El Paso, para responder a cargos por mentir a Inmigración y portar un pasaporte
falso. Posada tiene un juicio pendiente en Venezuela por la voladura de un avión civil
que costó la vida a 73 personas en 1976.
En la moción que publicó anoche el archivo electrónico del
sistema de cortes federales (conocido por sus siglas en inglés PACER), la fiscalía
también le informa al tribunal que en 1993 la CIA hizo una advertencia a Luis Posada
Carriles, aunque no dice cuál.
Argumenta que la relación de Posada con la CIA es irrelevante en un
caso donde se le juzga básicamente por cargos de mentiroso, y también, que de acuerdo
con el documento que firmó en 1976 que se suscribe a la Sección 5 del Acta de
Procedimientos para la Información Clasificada, "tiene prohibido" hacer
declaraciones sobre sus vínculos con la Agencia.
Los fiscales citan una trascripción de la audiencia para otorgar
fianza, que tuvo lugar en El Paso el 3 de abril y que no había sido divulgada
anteriormente. Allí los abogados de la defensa dicen ante la Corte que Posada Carriles
"había trabajado para la CIA por 30 años y que recibió de la Agencia
numerosos nombres y pasaportes falsos como parte de su trabajo".
En esa trascripción los abogados aseguran que "la CIA
anteriormente proveyó al Sr. Posada Carriles falsos pasaportes por 25 años después de
ese incidente (en 1976) y que la CIA y el gobierno de EE.UU usó a Posada Carriles."
En la moción el represente del gobierno cita esa trascripción para
advertirle a la Corte que Posada piensa usar en El Paso su relación con la CIA como
argumento durante su juicio el 11 de mayo.
Añade que permitir que Posada divulgue información o sus
actividades para la CIA "violaría el contrato de no divulgar secretos",
"violaría las leyes de contraespionaje" y "pudiera ser dañino a la
seguridad nacional de los Estados Unidos."
También aparece en PACER un documento titulado "Sumario
desclasificado de la relación de Luis Clemente Posada Carriles con la CIA", que no
está fechado y dice que el terrorista inició su relación con la Agencia en 1961
"durante los preparativos de la invasión de Bahía de Cochinos."
También, que era un "contratista pagado" de la Agencia
desde 1965 hasta 1974, y que en 1974 y 1976 tuvo "contacto intermitente" con la
CIA, principalmente para "resolver asuntos financieros".
Durante esos años (1974 a 1976), Posada "ocasionalmente le
proporcionaba información no solicitada a la CIA, incluyendo detalles sobre una amenaza
de bombas contra un avión que volaría en junio del 1976 de Panamá a La Habana.
Esa información fue inmediatamente diseminada por la CIA a las agencias de
inteligencia, policíacas y de Relaciones Exteriores."
Añade que la CIA tuvo otro contacto con Posada en 1993,
"cuando le comunicó anónimamente por teléfono que había una amenaza contra su
vida."