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             IMPEDIR LA MANIOBRA ANTICUBANA ES UN ACTO DE JUSTICIA


Por Ángel Rodríguez Álvarez
Servicio Especial de la AIN

En los últimos años el gobierno de Estados Unidos se ve precisado por esta fecha, a emplear a fondo sus enormes recursos y poder para lograr, por la mínima, la aprobación de una resolución de condena a Cuba en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU (CDH).

Las desesperadas y cada vez mayores presiones sobre los países en desarrollo miembros de la CDH, ejercidas desde la Secretaría de Estado y hasta de la Oficina Oval de la Casa Blanca, evidencian el marcado y reiterado interés por sentar a la Isla en el banquillo de los acusados.

Tras el objetivo de la condena se esconde su propósito real: contar con un pretexto para justificar la guerra económica y la política de hostilidad e injerencismo contra la mayor de las Antillas, mantenida frente al creciente criterio en contra de la comunidad internacional.

La tarea, a no dudarlo, les resulta cada año más difícil pues ante el cúmulo de mentiras esgrimidas en Ginebra, se levanta la realidad cubana y el ejemplo ofrecido por miles de sus hijos que han entregado su sangre, sudor y talento en el combate contra el colonialismo y sus trágicas consecuencias socio-culturales.

Cuba, además, ha rechazado siempre con firmeza y vigor las maniobras de las naciones encaminadas a estigmatizar a los estados del Sur en el seno de la propia Comisión.

Por ello es fácilmente comprensible la creciente resistencia de los países en desarrollo a desempeñar el triste papel de ponente de un texto redactado en Washington y más aun a sumarse con su voto a la maniobra anticubana.

No pocos conocen que una nueva resolución contra la ínsula escalaría la espiral de confrontación, polarización y manipulación política y significaría un paso más en la ya lesionada actividad y credibilidad de una institución, que puede hacer importantes contribuciones a los derechos humanos en el orbe.

Como se aprecia, existen razones suficientes para suponer que los Estados pobres integrantes de la CDH, cuya abrumadora mayoría ha votado históricamente contra el proyecto anticubano, mantendrán su firme posición, cualquiera que sean sus presentadores formales, contenido y formato.

Sería sin duda alguna un valioso apoyo a la causa cubana y, sobre todo, a la buena marcha y salud futura de la organización. (AIN)

/2005