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           Posada Carriles solo puede estar en la madriguera del terror

Por Marlene Montoya

Santiago de Cuba, 12 abr (AIN) Dora Lidia Garzón, madre de una de las víctimas del asesino Luis Posada Carriles, dijo que Estados Unidos debe reconocer ante el mundo que en su madriguera abriga al connotado terrorista internacional.
Clama justicia el corazón de una madre cubana

¿A que otro lugar podría ir si no donde recibe el apoyo de la mafia anticubana?, se preguntó esta santiaguera que espera se haga justicia al autor intelectual de la voladura del avión donde viajaba su hijo de 18 años, José Ángel Fernández.  

Desde el seis de octubre de 1976, cuando frente a las costas de Barbados se hundió la nave aérea con el equipo nacional de esgrima, nunca más la tristeza y el dolor se han apartado del corazón de esta mujer.

No hay otra forma de definir a Posada Carriles sino como un monstruo, y así lo hizo anoche Fidel, afirmó Garzón, pues durante décadas solo ha hecho el mal con asesinatos, colocación de bombas y atentar contra diplomáticos y jefes de Estado, como sucedió con el propio Comandante en Jefe en su visita a Panamá.

El líder de la Revolución cubana exigió con toda razón que el mundo conozca la verdad acerca del paradero de ese delincuente, dijo, pues Estados Unidos acoge y protege a uno de los hombres más criminales mientras fustiga a su manera el terrorismo.

Los que peinamos canas sabemos de sobra que el imperio yanqui ha alentado durante más de cuatro décadas y media toda acción terrorista contra Cuba y sus dirigentes, pues somos una espina clavada en medio de la garganta, apuntó.

Veremos qué pasa después de esta enérgica denuncia, si el presidente George W. Bush y los medios de prensa de los Estados Unidos silencian la presencia de Posada Carriles en su territorio.

No será extraño que así suceda, pues estamos acostumbrados a que EE.UU sea cómplice en hechos de este tipo, expresó.

                          Clama justicia el corazón de una madre cubana

Por Emma Sofía Morales

Cienfuegos, 12 abr (AIN) Con el corazón apretado por el dolor de casi 30 años, Aida Domínguez Sarría siguió con atención cada palabra del Comandante en Jefe Fidel Castro, durante su intervención transmitida por radio y televisión el lunes último. 

Escuchó con serenidad los argumentos de Fidel sobre la peligrosidad del terrorista Luis Posada Carriles, porque precisamente a Eusebio Sánchez Domínguez, el tercero de sus hijos, le estalló la juventud junto al resto de los pasajeros del vuelo de Cubana de Aviación del seis de octubre de 1976, por obra y gracia del connotado criminal.

Es una herida que nunca se cierra, sino que se ahonda con cada crimen cometido por un delincuente cebado en el odio hacia un pueblo que hace más de cuatro décadas decidió seguir un camino de justicia social, independencia y dignidad.  

No me mueven sentimientos de venganza, confesó a la AIN, pero en el nombre de las madres cubanas y el mío propio, pido justicia por el asesinato de tantos hijos.

Como sobrecargo de aquel vuelo, Eusebio con solo 25 años engrosó la lista de las atrocidades cometidas por este siniestro personaje que se mueve con toda impunidad amparado por el Imperio y sus secuaces, añadió.

Pese a la salud resentida y el peso de sus 75 años, Aida vive fortalecida por el recuerdo del hijo: es secretaria de un núcleo del Partido Comunista de Cuba, representante de los jubilados del sector de los servicios, organizadora de un bloque de la Federación de Mujeres Cubanas y colaboradora en las elecciones desde la instauración del Poder Popular. 

Me duele que ese canalla se burle de tanto sufrimiento y ande suelto por ahí para ser tratado como un héroe, y cometer nuevas fechorías, pero Fidel lo desenmascaró ante el mundo y denunció los propósitos de Estados Unidos de alentar crímenes contra la humanidad.

Desde su humildad, Aida es la voz de millones de cubanos en la condena unánime contra ese flagelo, es la intransigencia de las madres cubanas que reclaman se aplique justicia con los terroristas que les robaron un pedazo de sus vidas.

 /2005